El Bautismo de Niños
El bautismo de niños es una de las doctrinas más críticas de la Iglesia Católica:
"Puesto que nacen con una naturaleza humana caída y manchada por el pecado original, los niños necesitan también el nuevo nacimiento en el Bautismo para ser librados del poder de las tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad de los hijos de Dios, a la que todos los hombres están llamados. La pura gratuidad de la gracia de la salvación se manifiesta particularmente en el bautismo de niños. Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento" (p. 358, #1250).
El Catecismo nos indica dónde se originó esta doctrina fundamental:
"La práctica de bautizar a los niños pequeños es una tradición inmemorial de la Iglesia. Está atestiguada explícitamente desde el siglo II" (p. 359, #1252 —itálicas añadidas por el autor).
Aquí el Catecismo admite que esta doctrina no está basada en las Escrituras. Es una tradición hecha por hombres. Al respecto, la advertencia de Pablo es muy oportuna:
"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo".
Colosenses 2:8
El Bautismo en la Biblia
Esta práctica perturba en especial porque la Biblia no registra ni un solo caso en que un niño haya sido bautizado. Por el contrario, en cada ocasión en que se menciona el bautismo, quienes participan son personas con edad suficiente para escuchar y recibir el evangelio.
"Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua".
Mateo 3:16
A través de la Biblia vemos que el bautismo siempre siguió a la salvación. El etíope eunuco, quien fue guiado por Felipe para creer en Cristo y ser salvo, era adulto cuando fue bautizado:
"Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó".
Hechos 8:38
Otros fueron bautizados después que creyeron:
"Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados".
Hechos 18:8
Cuando la gente aceptaba el llamado de Juan el Bautista al arrepentimiento, ellos
"eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados".
Mateo 3:6
Es obvio que los recién nacidos no podían arrepentirse, creer, ni confesar sus pecados. Por tanto, nunca podrían estar capacitados para ser bautizados como enseña la Biblia.
El carcelero de Filipos
Cuando el carcelero que custodiaba al apóstol Pablo en Filipos le preguntó: "¿Qué debo hacer para ser salvo?" (Hechos 16:30), Pablo respondió: "Cree en el Señor Jesucristo" (v. 31). Después que el carcelero creyó, Pablo lo bautizó (v. 33).
Cuando Pedro predicó en Hechos 2:
"... los que recibieron su palabra fue-ron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas".
Hechos 2:41
Cuando Felipe predicó a la gente de Samaria, hombres y mujeres fueron bautizados, pero no se indica que bautizaron a bebés:
"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres".
Hechos 8:12
Si la Biblia es explícita al mostrar que sólo deben ser bautizados quienes tienen edad suficiente para oír y recibir la Palabra de Dios, ¿por qué el catoli-cismo demanda que los bebés recién nacidos sean bautizados? ¿Será acaso para que las personas estén sujetas a la iglesia casi inmediatamente después de nacer? Usted debe tomar una decisión al respecto en su corazón.
Conclusión
Cuando usted fue bautizado siendo bebé, ¿fue realmente bautizado, o sólo le rociaron un poco de agua? Esto depende de cuál posición desea creer —la Palabra de Dios o las tradiciones de hombres. Por favor, tenga en mente las palabras que Jesús pronunció ante los líderes religiosos de su época:
"Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición".
Marcos 7:9
MUCHAS COSAS MAS EN LOS MENUES DE LA DERECHA
LA GRAN RAMERA
La Gran Ramera ---->> La Gran Prostituta -------------------------------------------------------------------------------- Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer... vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE ... y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer... Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. (Apocalipsis 18:4-5)
"Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará Libres..." ( Juan 8:32 )
Las profecías más asombrosas de la Biblia se encuentran en el último libro, conocido como "Revelación" o "Apocalipsis", y que fueron registradas por el apóstol Juan alrededor del año 95. El apóstol, uno de los 12 que acompañaba a Jesús, recibió del mismo Cristo una serie de visiones del futuro de la humanidad y de los juicios con los que el Creador pondrá término al actual sistema y que ha sido el hilo conductor del camino de la raza humana.
Muchas de las visiones de Juan ya han sido cumplidas, otras se estan cumpliendo y otras se cumplirán prontamente. De todas estas visiones futuras, trataremos específicamente una de las más intrigantes la cual se encuentra en el capítulo 17 del libro de las Revelaciones. En esta particular visión vemos una bestia de color escarlata, con siete cabezas y diez cuernos.
Esta no es la primera vez que ella ha aparecido a profetas bíblicos. Ésta es la misma criatura cuya descripción aparece 3 veces en la Biblia. Juan personalmente la había visto dos veces. Daniel también la había visto 600 años antes. Pero en esta última visión la descripción es diferente en un pequeño detalle... En previas mensiones las Escrituras, la bestia siempre se presentaba sola. Sin embargo, ahora aparece con un jinete sobre su espalda. El que alguien se atreva, o pueda montar semejante bestia es algo difícil de imaginar.
Sin embargo, allí está la jinete, montado sobre una criatura que devora al mundo. Una mujer cabalga la bestia... Durante 1900 años la bestia ha sido el foco de atención para estudiantes de la profecía bíblica. Su identidad, el papel que jugará en los últimos días, y su destino final han sido tema de discusión a lo largo de los siglos. Sin embargo, en los últimos 200 años los cristianos verdaderos han mantenido un consenso bastante claro: La bestia representa el resurgimiento del Imperio Romano y el Anticristo facultado por Satanás, quien lo gobernará. Una mujer que no puede ignorarse La mujer es una figura enigmática. Los cristianos verdaderos siempre supieron que ella representa a la Iglesia Católica Romana en general y al Papa en particular. La mujer que el apóstol Juan describe no puede tomarse con liviandad. Dos de los capítulos finales en la Biblia están dedicados a ella. Toda la Biblia es la Palabra de Dios y no podemos tapar el sol con un dedo y cerrar nuestros ojos a Apocalipsis 17 y 18 como tampoco a Juan 3:16. La mujer [ que cabalga la bestia ] es la figura central en estos dos pasajes, un personaje de relevancia en el drama de los últimos días. El apóstol Juan le presta más atención a ella que a la bestia que cabalga. Y en el hecho de que ella cabalga la bestia -una bestia de tal importancia en la profecía bíblica- demanda atención especial. El secreto de la identidad de esta mujer y del papel que juega es una clave importante para entender las profecías bíblicas con respecto al reino del Anticristo y los acontecimientos que conducen a la segunda venida de Cristo. El apóstol Juan ha establecido con lujo de detalles la identidad de la mujer que cabalga la bestia, y no se necesita mayor razonamiento para desenmascararla.
Las revelaciones que el Espíritu Santo le dio a Juan con respecto a esta mujer lo dejaron asombrado. Dichas revelaciones no dejaran de asombrar a algunos aún en nuestros días. Juan nos muestra a esta mujer y la describe con todo detalle. Probablemente algunos lectores censuren las conclusiones que aca se presentan, pero ninguno podrá refutarlas.
Probablemente esta no resulte ser una lectura que provoque alegría o placer a quien por primera vez se enfrenta a la verdad bíblica. Probablemente le perturbe especialmente a aquellos que pensaban que eran cristianos, y que se daran cuenta que no son sinó sólo parte del rebaño de ésta mujer que cabalga la bestia. Nuestra intención no es quedar bien con el lector, sino informarle con base documentada. Y la elección que el lector tome al final de este estudio será personal. Nuestro propósito se encuentra unicamente en despertar a quienes sientan el deseo de despertar y dejar de ser meros observadores de su propia destrucción.
La ciudad que tenernos a la vista en los capítulos 17 y 18 es Roma como centro gubernativo, tanto político como militar y económico, del Imperio del Anticristo, así como, en el capítulos 17, centro religioso de la Iglesia apóstata. En el Apocalipsis 13, describe claramente tanto al restablecido Imperio Romano como al Anticristo, a quien "adoraron los moradores de la tierra" (v.8). En esta visión del futuro, el mundo adorará también "al dragón que había dado autoridad a la bestia" (v.4). Por lo que se muestra que Satanás nuevamente será el poder detrás del Anticristo y su Reino: "Y el dragón [Satanás] le dio [al Anticristo] su poder y su trono, y grande autoridad" (v.2). Durante la tentación en el desierto, Satanás le mostró a Cristo "todos los reinos del mundo y la gloria de ellos" (Mateo 4:8). El diablo luego lo ofreció todo a Cristo, diciendo: "Todo esto te daré, si postrado me adorases" (v.9). Por supuesto, Cristo rehusó a Satanás. Algo que Constatino (el fundador de la Iglesia católica) no hizo y se asoció a Satanás recibiendo todo lo que Cristo reusó. Cuando el emperador Constantino supuestamente se convirtió en cristiano en el año 313 d.C. e hizo del cristianismo la religión oficial, realizó una astuta maniobra política. Le dio libertad a los cristianos, así como también categoría oficial a la iglesia "cristiana" insertando dentro de la religión oficial todos los símbolos y deidades babilónicas.
Constantino además de emperador de Roma debía de ser reconocido como cabeza de esta nueva religion oficial por lo que convocó al primer concilio ecuménico, el Concilio de Nicea. Mientras gobernaba la iglesia "cristiana", Constantino continuó encabezando el sacerdocio pagano, oficiando en las celebraciones paganas, y donando templos paganos, aún después que comenzó a edificar iglesias cristianas. Como cabeza del sacerdocio pagano, Constantino era el PONTIFEX MAXIMUS (PONT MAX), y necesitaba un título similar como cabeza de la iglesia cristiana. Los cristianos lo honraron como "Obispo de Obispos", mientras Constantino se llamaba a sí mismo "Vicarius Christi", Vicario de Cristo. Sin embargo, esta frase en latín, si es traducida al griego, literalmente significa Anti Cristo... Obispo de Obispos = Vicarius Christi Vicario de Cristo = Anti Cristo Constantino fue el prototipo del Anticristo profetizado en la Escritura, y quien todavía tiene que venir. El Anticristo será un individuo único en su género, carente de predecesores o sucesores. Este será el "nuevo Constantino", el gobernante del Impero Romano Mundial restaurado... La revelación final de la bestia aparece en la visión que Dios dio a Juan según está registrada en Apocalipsis 17. Esta vez, en una nueva vision, una mujer se sienta sobre esta horrible criatura. Está perfectamente claro que ésta es la misma bestia que Daniel vio y que la presentan en los capítulos 12 y 13 de Apocalipsis, porque ostenta los detalles que ya son familiares. "siete cabezas y diez cuernos" (v. 3).
Aquí se registra otra de las características que la identifican: La bestia estaba "llena de nombres de blasfemia", una obvia elaboración sobre lo que se vio en el capítulo 13, "y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo". La mujer que cabalga la bestia, en vez de la bestia misma, es el foco de la atención. La descripción de la bestia es breve, sólo lo suficiente para que sepamos que es la misma que hemos visto antes. No se dan más detalles sobre la naturaleza o significado de este monstruo. Una nueva figura ocupa ahora el centro del escenario, y dos capítulos enteros de Apocalipsis, 17 y 18, se dedican a la discusión detallada de la mujer -mucho más espacio que el que se le dio a la misma bestia en todas sus apariciones anteriores... ¿Cómo hizo la mujer para montar semejante criatura temible? ¿Por qué la bestia permitiría que siente sobre su espalda, sujete las riendas y la controle?
Es obvio que ella jugará un papel clave en el restablecimiento del Imperio Romano, el reino del Anticristo, y en los sucesos mundiales futuros que conducen a la segunda venida de Cristo.
En la Biblia, fornicación y adulterio se usan tanto en el sentido físico como en el espiritual. Refiriéndose a Jerusalén, Dios dijo: "¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel?" (Isaías 1:21). Israel, a quien Dios había apartado de todos los otros pueblos para que fuese santa para sus propósitos, había entablado alianzas impías y adúlteras con las naciones idólatras que la rodeaban. Había cometido adulterio "con la piedra y con el leño [ídolos]" (Jeremías 3:); "y han fornicado con sus ídolos" (Ezequiel 23:37). Todo el capítulo 16 de Ezequiel, así como también muchos otros pasajes, explica en detalle el adulterio espiritual de Israel, tanto con las naciones paganas como con sus dioses falsos.
A pesar de que Jerusalén tiene esa relación, no puede ser la mujer que cabalga la bestia, puesto que no está edificada sobre siete montes. Ni tampoco satisface los otros criterios mediante los cuales esta mujer es identificada.
Sólo una ciudad en la historia podría acusarse de fornicación. Esa ciudad es Roma, y más específicamente Ciudad del Vaticano. Ella afirma haber sido la sede central mundial del cristianismo desde su comienzo y mantiene dicha afirmación hasta el dia de hoy. El Papa entronado en Roma dice ser " el representante exclusivo de Dios ", el " Vicario de Cristo " . Roma es la sede central de la Iglesia Católica Romana, y en ese sentido también la única en su género.
Por supuesto, muchas iglesias tienen sus sedes centrales en ciudades, pero solo una ciudad es la sede central de una iglesia. Por ejemplo, la iglesia de los mormones tiene su sede central en la ciudad de Salt Lake, Utah, pero en dicha ciudad hay muchas cosas mas aparte de la iglesia mormona.
En Ciudad del Vaticano esto no es así. Ella es el latido del corazón de la Iglesia Católica Romana. Es una entidad espiritual que ha fornicado desde su creación pues nunca permaneció fiel a Cristo y aceptó el oro y las riquezas y el poder que Satanás le ofreció.
El asunto es que, exactamente como Juan lo previó en su visión, una entidad espiritual que pretenda una relación especial con Cristo y con Dios llegó a identificarse con una ciudad que estaba edificada sobre siete colinas. La "mujer" cometía fornicación espiritual con gobernantes terrenales y finalmente reinaba sobre ellos.
Apocalipsis - La Gran Ramera -
"Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará Libres..." ( Juan 8:32 )
Las profecías más asombrosas de la Biblia se encuentran en el último libro, conocido como "Revelación" o "Apocalipsis", y que fueron registradas por el apóstol Juan alrededor del año 95. El apóstol, uno de los 12 que acompañaba a Jesús, recibió del mismo Cristo una serie de visiones del futuro de la humanidad y de los juicios con los que el Creador pondrá término al actual sistema y que ha sido el hilo conductor del camino de la raza humana.
Muchas de las visiones de Juan ya han sido cumplidas, otras se estan cumpliendo y otras se cumplirán prontamente. De todas estas visiones futuras, trataremos específicamente una de las más intrigantes la cual se encuentra en el capítulo 17 del libro de las Revelaciones. En esta particular visión vemos una bestia de color escarlata, con siete cabezas y diez cuernos.
Esta no es la primera vez que ella ha aparecido a profetas bíblicos. Ésta es la misma criatura cuya descripción aparece 3 veces en la Biblia. Juan personalmente la había visto dos veces. Daniel también la había visto 600 años antes. Pero en esta última visión la descripción es diferente en un pequeño detalle... En previas mensiones las Escrituras, la bestia siempre se presentaba sola. Sin embargo, ahora aparece con un jinete sobre su espalda. El que alguien se atreva, o pueda montar semejante bestia es algo difícil de imaginar.
Sin embargo, allí está la jinete, montado sobre una criatura que devora al mundo. Una mujer cabalga la bestia... Durante 1900 años la bestia ha sido el foco de atención para estudiantes de la profecía bíblica. Su identidad, el papel que jugará en los últimos días, y su destino final han sido tema de discusión a lo largo de los siglos. Sin embargo, en los últimos 200 años los cristianos verdaderos han mantenido un consenso bastante claro: La bestia representa el resurgimiento del Imperio Romano y el Anticristo facultado por Satanás, quien lo gobernará. Una mujer que no puede ignorarse La mujer es una figura enigmática. Los cristianos verdaderos siempre supieron que ella representa a la Iglesia Católica Romana en general y al Papa en particular. La mujer que el apóstol Juan describe no puede tomarse con liviandad. Dos de los capítulos finales en la Biblia están dedicados a ella. Toda la Biblia es la Palabra de Dios y no podemos tapar el sol con un dedo y cerrar nuestros ojos a Apocalipsis 17 y 18 como tampoco a Juan 3:16. La mujer [ que cabalga la bestia ] es la figura central en estos dos pasajes, un personaje de relevancia en el drama de los últimos días. El apóstol Juan le presta más atención a ella que a la bestia que cabalga. Y en el hecho de que ella cabalga la bestia -una bestia de tal importancia en la profecía bíblica- demanda atención especial. El secreto de la identidad de esta mujer y del papel que juega es una clave importante para entender las profecías bíblicas con respecto al reino del Anticristo y los acontecimientos que conducen a la segunda venida de Cristo. El apóstol Juan ha establecido con lujo de detalles la identidad de la mujer que cabalga la bestia, y no se necesita mayor razonamiento para desenmascararla.
Las revelaciones que el Espíritu Santo le dio a Juan con respecto a esta mujer lo dejaron asombrado. Dichas revelaciones no dejaran de asombrar a algunos aún en nuestros días. Juan nos muestra a esta mujer y la describe con todo detalle. Probablemente algunos lectores censuren las conclusiones que aca se presentan, pero ninguno podrá refutarlas.
Probablemente esta no resulte ser una lectura que provoque alegría o placer a quien por primera vez se enfrenta a la verdad bíblica. Probablemente le perturbe especialmente a aquellos que pensaban que eran cristianos, y que se daran cuenta que no son sinó sólo parte del rebaño de ésta mujer que cabalga la bestia. Nuestra intención no es quedar bien con el lector, sino informarle con base documentada. Y la elección que el lector tome al final de este estudio será personal. Nuestro propósito se encuentra unicamente en despertar a quienes sientan el deseo de despertar y dejar de ser meros observadores de su propia destrucción.
La ciudad que tenernos a la vista en los capítulos 17 y 18 es Roma como centro gubernativo, tanto político como militar y económico, del Imperio del Anticristo, así como, en el capítulos 17, centro religioso de la Iglesia apóstata. En el Apocalipsis 13, describe claramente tanto al restablecido Imperio Romano como al Anticristo, a quien "adoraron los moradores de la tierra" (v.8). En esta visión del futuro, el mundo adorará también "al dragón que había dado autoridad a la bestia" (v.4). Por lo que se muestra que Satanás nuevamente será el poder detrás del Anticristo y su Reino: "Y el dragón [Satanás] le dio [al Anticristo] su poder y su trono, y grande autoridad" (v.2). Durante la tentación en el desierto, Satanás le mostró a Cristo "todos los reinos del mundo y la gloria de ellos" (Mateo 4:8). El diablo luego lo ofreció todo a Cristo, diciendo: "Todo esto te daré, si postrado me adorases" (v.9). Por supuesto, Cristo rehusó a Satanás. Algo que Constatino (el fundador de la Iglesia católica) no hizo y se asoció a Satanás recibiendo todo lo que Cristo reusó. Cuando el emperador Constantino supuestamente se convirtió en cristiano en el año 313 d.C. e hizo del cristianismo la religión oficial, realizó una astuta maniobra política. Le dio libertad a los cristianos, así como también categoría oficial a la iglesia "cristiana" insertando dentro de la religión oficial todos los símbolos y deidades babilónicas.
Constantino además de emperador de Roma debía de ser reconocido como cabeza de esta nueva religion oficial por lo que convocó al primer concilio ecuménico, el Concilio de Nicea. Mientras gobernaba la iglesia "cristiana", Constantino continuó encabezando el sacerdocio pagano, oficiando en las celebraciones paganas, y donando templos paganos, aún después que comenzó a edificar iglesias cristianas. Como cabeza del sacerdocio pagano, Constantino era el PONTIFEX MAXIMUS (PONT MAX), y necesitaba un título similar como cabeza de la iglesia cristiana. Los cristianos lo honraron como "Obispo de Obispos", mientras Constantino se llamaba a sí mismo "Vicarius Christi", Vicario de Cristo. Sin embargo, esta frase en latín, si es traducida al griego, literalmente significa Anti Cristo... Obispo de Obispos = Vicarius Christi Vicario de Cristo = Anti Cristo Constantino fue el prototipo del Anticristo profetizado en la Escritura, y quien todavía tiene que venir. El Anticristo será un individuo único en su género, carente de predecesores o sucesores. Este será el "nuevo Constantino", el gobernante del Impero Romano Mundial restaurado... La revelación final de la bestia aparece en la visión que Dios dio a Juan según está registrada en Apocalipsis 17. Esta vez, en una nueva vision, una mujer se sienta sobre esta horrible criatura. Está perfectamente claro que ésta es la misma bestia que Daniel vio y que la presentan en los capítulos 12 y 13 de Apocalipsis, porque ostenta los detalles que ya son familiares. "siete cabezas y diez cuernos" (v. 3).
Aquí se registra otra de las características que la identifican: La bestia estaba "llena de nombres de blasfemia", una obvia elaboración sobre lo que se vio en el capítulo 13, "y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo". La mujer que cabalga la bestia, en vez de la bestia misma, es el foco de la atención. La descripción de la bestia es breve, sólo lo suficiente para que sepamos que es la misma que hemos visto antes. No se dan más detalles sobre la naturaleza o significado de este monstruo. Una nueva figura ocupa ahora el centro del escenario, y dos capítulos enteros de Apocalipsis, 17 y 18, se dedican a la discusión detallada de la mujer -mucho más espacio que el que se le dio a la misma bestia en todas sus apariciones anteriores... ¿Cómo hizo la mujer para montar semejante criatura temible? ¿Por qué la bestia permitiría que siente sobre su espalda, sujete las riendas y la controle?
Es obvio que ella jugará un papel clave en el restablecimiento del Imperio Romano, el reino del Anticristo, y en los sucesos mundiales futuros que conducen a la segunda venida de Cristo.
¿Quién es la ramera?
La primera cosa que se nos dice acerca de la mujer es que ella es una "ramera" (Apocalipsis 17:1), una prostituta, "con la cual han fornicado los reyes de la tierra" (v. 2), y todos "los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación" (v.3). ¿Por qué se le llamaría ramera a una ciudad y se le acusaría de haber cometido fornicación con reyes? Semejante acusación jamás podría hacerse refiriéndose a Londres o Moscú o Paris, o a ninguna otra ciudad ordinaria. No tendría sentido.
En la Biblia, fornicación y adulterio se usan tanto en el sentido físico como en el espiritual. Refiriéndose a Jerusalén, Dios dijo: "¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel?" (Isaías 1:21). Israel, a quien Dios había apartado de todos los otros pueblos para que fuese santa para sus propósitos, había entablado alianzas impías y adúlteras con las naciones idólatras que la rodeaban. Había cometido adulterio "con la piedra y con el leño [ídolos]" (Jeremías 3:); "y han fornicado con sus ídolos" (Ezequiel 23:37). Todo el capítulo 16 de Ezequiel, así como también muchos otros pasajes, explica en detalle el adulterio espiritual de Israel, tanto con las naciones paganas como con sus dioses falsos.
No hay forma en que una ciudad pudiera participar en fornicación carnal literal. Por lo tanto, sólo podemos llegar a la conclusión de que Juan, al igual que los profetas del Antiguo Testamento, está usando el término en su sentido espiritual. Por consiguiente, la ciudad debe pretender una relación espiritual con Dios. De otra manera semejante alegación no tendría sentido.
A pesar de que Jerusalén tiene esa relación, no puede ser la mujer que cabalga la bestia, puesto que no está edificada sobre siete montes. Ni tampoco satisface los otros criterios mediante los cuales esta mujer es identificada.
Sólo una ciudad en la historia podría acusarse de fornicación. Esa ciudad es Roma, y más específicamente Ciudad del Vaticano. Ella afirma haber sido la sede central mundial del cristianismo desde su comienzo y mantiene dicha afirmación hasta el dia de hoy. El Papa entronado en Roma dice ser " el representante exclusivo de Dios ", el " Vicario de Cristo " . Roma es la sede central de la Iglesia Católica Romana, y en ese sentido también la única en su género.
Por supuesto, muchas iglesias tienen sus sedes centrales en ciudades, pero solo una ciudad es la sede central de una iglesia. Por ejemplo, la iglesia de los mormones tiene su sede central en la ciudad de Salt Lake, Utah, pero en dicha ciudad hay muchas cosas mas aparte de la iglesia mormona.
En Ciudad del Vaticano esto no es así. Ella es el latido del corazón de la Iglesia Católica Romana. Es una entidad espiritual que ha fornicado desde su creación pues nunca permaneció fiel a Cristo y aceptó el oro y las riquezas y el poder que Satanás le ofreció.
El asunto es que, exactamente como Juan lo previó en su visión, una entidad espiritual que pretenda una relación especial con Cristo y con Dios llegó a identificarse con una ciudad que estaba edificada sobre siete colinas. La "mujer" cometía fornicación espiritual con gobernantes terrenales y finalmente reinaba sobre ellos. Apocalipsis - La Gran Ramera -
LA QUE ESTA SENTADA SOBRE MUCHA AGUAS
La que está sentada sobre muchas aguas
Como puede verse por el versículo 1, el título de todo el capítulo 17 podría ser "La Iglesia Apóstata".
Es presentada como gran ramera (gr. porné), puesto que los reyes de la tierra (v.2) han fornicado con ella, y los habitantes de la tierra, han sido seducidos por ella. No se la llama adúltera (gr. moikhé) porque no representa al verdadero pueblo de Dios. Además, como hace notar Walvoord (ob. cit., pág. 244): «El simbolismo del adulterio espiritual no se usa de ordinario con respecto a las naciones paganas, que no conocen a Dios, sino siempre acerca del pueblo que lleva exteriormente el nombre de Dios, mientras, en realidad, está adorando y sirviendo a otros dioses». De ahí, la amonestación de Santiago (Stg. 4:4) contra las «almas adúlteras».
Por consiguiente, se trata aquí de la alianza o cohabitacion de la Iglesia apóstata con los poderes políticos de todos los tiempos, pero, en especial, del final de los tiempos. Las «muchas aguas» (final del v. 1) representan las gentes, paganos o gentiles, lo mismo que el «mar» de 13:1.
En el versículo 15 se nos ofrece la explicación de las muchas aguas [ gentes ] que están bajo el dominio de la Gran Ramera: «Luego me dijo el ángel: "Las aguas que has visto, donde está sentada la prostituta, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas"».
En efecto, las aguas del mar significan, en la Biblia, las muchedumbres y, en especial, las gentes paganas en su oposición a Dios y a su Ungido, el Mesías. Se pone aquí de relieve el gran poder (espiritual, moral, político, económico) que la Iglesia apóstata ejerce y, especialmente, ejercerá al fin de los tiempos con el apoyo del AntiCristo y sus fuerzas. «La Iglesia apóstata -dice Ryrie-- será ecuménica.» Este mismo poder de la Roma religiosa se pone aquí para que se aprecie mejor el contexto posterior (v.16-18), donde se describe su vergonzosa caída y destrucción, a manos precisamente de los mismos poderes que la sustentaban, y a los que ella servía de principal mentor.
Como puede verse por el versículo 1, el título de todo el capítulo 17 podría ser "La Iglesia Apóstata".
Es presentada como gran ramera (gr. porné), puesto que los reyes de la tierra (v.2) han fornicado con ella, y los habitantes de la tierra, han sido seducidos por ella. No se la llama adúltera (gr. moikhé) porque no representa al verdadero pueblo de Dios. Además, como hace notar Walvoord (ob. cit., pág. 244): «El simbolismo del adulterio espiritual no se usa de ordinario con respecto a las naciones paganas, que no conocen a Dios, sino siempre acerca del pueblo que lleva exteriormente el nombre de Dios, mientras, en realidad, está adorando y sirviendo a otros dioses». De ahí, la amonestación de Santiago (Stg. 4:4) contra las «almas adúlteras».
Por consiguiente, se trata aquí de la alianza o cohabitacion de la Iglesia apóstata con los poderes políticos de todos los tiempos, pero, en especial, del final de los tiempos. Las «muchas aguas» (final del v. 1) representan las gentes, paganos o gentiles, lo mismo que el «mar» de 13:1.
En el versículo 15 se nos ofrece la explicación de las muchas aguas [ gentes ] que están bajo el dominio de la Gran Ramera: «Luego me dijo el ángel: "Las aguas que has visto, donde está sentada la prostituta, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas"».
En efecto, las aguas del mar significan, en la Biblia, las muchedumbres y, en especial, las gentes paganas en su oposición a Dios y a su Ungido, el Mesías. Se pone aquí de relieve el gran poder (espiritual, moral, político, económico) que la Iglesia apóstata ejerce y, especialmente, ejercerá al fin de los tiempos con el apoyo del AntiCristo y sus fuerzas. «La Iglesia apóstata -dice Ryrie-- será ecuménica.» Este mismo poder de la Roma religiosa se pone aquí para que se aprecie mejor el contexto posterior (v.16-18), donde se describe su vergonzosa caída y destrucción, a manos precisamente de los mismos poderes que la sustentaban, y a los que ella servía de principal mentor.
VESTIDA DE PURPURA Y ESCARLATA
Vestida de púrpura y escarlata
El modo como la mujer va vestida y aderezada coincide absolutamnte con la pompa ostentosa de los altos signatarios de las Iglesias oficiales, no sólo de Roma, sino también de la llamada Ortodoxia y, aunque en menor grado, de la Iglesia Anglicana (tanto más cuanto más «alta»). La « púrpura cardenalicia » es ya una frase proverbial. Lo mismo puede decirse del aderezo de oro, perlas y piedras preciosas que con tiaras, mitras y pectorales han estado cubiertos (en especial, hasta el Concilio Vaticano II)
Los colores de púrpura y escarlata nuevamente identifican a la mujer tanto con la Roma pagana como cristiana. Estos eran los colores del ropaje de los césares romanos y con los que los soldados vistieron a Cristo como "Rey" para burlarse de él (véase Mateo 27:28 y Juan 19:2,5), vestiduras que el Vaticano adoptó para uso propio.
Los colores de la mujer todavía son literalmente los colores del clérigo romano. La Enciclopedia Católica (Our Sunday Visitor´s Catholic Encyclopedia - 1991), dice:
Cappa Magna
Un manto de cola larga y una capucha con hombrera ... era de lana púrpura para los obispos; para cardenales, era de seda escarlata lavada (para adviento, cuaresma, viernes santo y cónclave, lana púrpura); y seda lavada rosa para domingos Gaudette y Laetare; y para el Papa, era terciopelo rojo para maitines navideños, sarga roja para otras ocasiones.
El modo como la mujer va vestida y aderezada coincide absolutamnte con la pompa ostentosa de los altos signatarios de las Iglesias oficiales, no sólo de Roma, sino también de la llamada Ortodoxia y, aunque en menor grado, de la Iglesia Anglicana (tanto más cuanto más «alta»). La « púrpura cardenalicia » es ya una frase proverbial. Lo mismo puede decirse del aderezo de oro, perlas y piedras preciosas que con tiaras, mitras y pectorales han estado cubiertos (en especial, hasta el Concilio Vaticano II)
Los colores de púrpura y escarlata nuevamente identifican a la mujer tanto con la Roma pagana como cristiana. Estos eran los colores del ropaje de los césares romanos y con los que los soldados vistieron a Cristo como "Rey" para burlarse de él (véase Mateo 27:28 y Juan 19:2,5), vestiduras que el Vaticano adoptó para uso propio.
Los colores de la mujer todavía son literalmente los colores del clérigo romano. La Enciclopedia Católica (Our Sunday Visitor´s Catholic Encyclopedia - 1991), dice:
Cappa Magna
Un manto de cola larga y una capucha con hombrera ... era de lana púrpura para los obispos; para cardenales, era de seda escarlata lavada (para adviento, cuaresma, viernes santo y cónclave, lana púrpura); y seda lavada rosa para domingos Gaudette y Laetare; y para el Papa, era terciopelo rojo para maitines navideños, sarga roja para otras ocasiones.
El hábito hasta los tobillos, de talle ajustado, usado por el clérigo católico como su vestimenta oficial... El color para los obispos y otros prelados es púrpura, para los cardenales es escarlata..."
UN CALIZ DE ORO LLENO DE ABOMINACIONES
Un cáliz de oro lleno de abominaciones
El elemento más sorprendente es la copa, o cáliz, de oro en la mano de la mujer. Esta copa está llena de abominaciones. El brebaje que esta mujer ofrece a los poderes políticos de las naciones y a sus pueblos respectivos es una mezcla de religión e idolatría, de símbolos espirituales y ritos paganos, de cátedra pontificia y de tribuna socio-política, de evangelio y filosofía humanista. Así se explica que el propio Papa Juan XXIII hiciera acuñar una medalla en cuyo anverso estaba impresa su propia efigie, y en el reverso la mujer de Apocalipsis 17, ¡exactamente como se la describe!
Roma ha practicado la impiedad para acumular su riqueza, porque el "cáliz de oro" está "lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación". Gran parte de la riqueza de la Iglesia Católica Romana fue adquirida mediante la confiscación de la propiedad de las víctimas miserables de las inquisiciones. Aun los muertos eran exhumados para que enfrentaran el juicio, y a los herederos la Iglesia les quitaba la propiedad.
Mucha de la riqueza de Roma se ha adquirido mediante la venta de la salvación. La Iglesia ha recibido incontables miles de millones de dólares de los que pensaban que estaban comprando el cielo a cuotas mensuales para sí mismos o para seres queridos. La práctica continúa hasta hoy, descaradamente. No podría perpetrarse un engaño ni abominación más grande.
Cuando el Cardenal Cayetano, erudito domínico del siglo XVI, se quejó acerca de la venta de dispensaciones e indulgencias, la jerarquía de la Iglesia se indignó y lo acusó de querer "convertir a Roma en un desierto deshabitado, de querer reducir al papado a la impotencia, de privar al Papa... de sus recursos pecuniarios indispensables para el desempeño de su cargo". (J.H. Ignaz von Dollinger, The Pope and the Council (Londres 1869), pp. 307-308)
Además de dichas perversiones del evangelio que han conducido a millones por el mal camino, existen otras abominaciones (plenamente documentadas en los anales de la policía y los tribunales), que el Vaticano y sus representantes las han empleado por mucho tiempo en todo el mundo. Nino Lo Bello, ex corresponsal de Business Week en Roma y jefe de la oficina para el New York Journal of Commerce, escribe que el Vaticano está tan estrechamente aliado con la Mafia en Italia que "muchas personas... creen que Sicilia... no es nada más que una sucursal del Vaticano". (Nino Lo Bello, The Vatican Empire (Trident Press, 1968), p. 167. Véase también David A. Yallop, In God´s Name (Bantam Books, 1984); Richard Hammers, The Vatican Connection (Penguin Books, 1983).)
CRISTO NUESTRA PASCUA
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Cristo nuestra pascua
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Por John Stott
Los acontecimientos en el aposento alto y la significación de la cena del Señor resultan aún más impresionantes por que ocurren en el contexto de la Pascua. Ya hemos visto que Jesús concebía su muerte en función de un sacrificio veterotestamentario.
¿Cuál era el sacrificio que tenía en mente? Al parecer, era no sólo el sacrificio en el monte Sinaí relatado en Éxodo 24, por medio del cual se renovó el pacto en forma decisiva, sino también el sacrificio pascual de Éxodo 12, que se
convirtió en una conmemoración anual del Pacto y la liberación obrada por Dios a favor de Israel.
Según los Evangelios sinópticos, la última cena de Jesús con los Doce fue la comida pascual que siguió al sacrificio del cordero pascual. Esto resulta claro porque los discípulos preguntaron a Jesús donde debían de hacer los preparativos para comer ‘la Pascua’
Según Juan, sin embargo, no correspondía comer la pascua antes del viernes por la noche, un día después de lo acontecido en el aposento alto. Esto significa que Jesús ya estaba muriendo en la cruz en el preciso momento que se estaban matando los corderos pascuales.
Más allá de conciliar esta cronología, el contexto de la Pascua nos da tres lecciones consideradas:
En primer lugar, Jesús atribuyó fundamental importancia a su muerte. En realidad, estaba dando instrucciones para que la celebración anual de la Pascua fuese remplazada por su propia cena. Esto se desprende de las palabras de explicación que habló sobre el pan y el vino:
“Esto es mi cuerpo…- esto es mi sangre”, Tal como el jefe de una familia judaico—aramea hacía con respecto a la comida pascual (“Esto es el pan de aflicción que nuestros padres tuvieron que comer cuando salían de Egipto”, pp. 54-57). Dice Joachim Jeremías que “Jesús modeló sus dichos sobre el ritual de interpretar la Pascua”
Esto aclara, en segundo lugar la forma en que Jesús entendía el propósito de su muerte. Jesús escribió Jeremías, presupone “una muerte que ha separado carne y sangre. En otras palabras, Jesús habló de sí mismo como un sacrificio”.
Más aún, “probablemente hablaba de sí mismo como un sacrificio”. Más aún, “probablemente hablaba de si mismo como el cordero pascual”, de modo que el significado de su última parábola es: “¡Voy a la muerte como el verdadero sacrificio pascual!”
Cristo nuestra pascua
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Por John Stott
Los acontecimientos en el aposento alto y la significación de la cena del Señor resultan aún más impresionantes por que ocurren en el contexto de la Pascua. Ya hemos visto que Jesús concebía su muerte en función de un sacrificio veterotestamentario.
¿Cuál era el sacrificio que tenía en mente? Al parecer, era no sólo el sacrificio en el monte Sinaí relatado en Éxodo 24, por medio del cual se renovó el pacto en forma decisiva, sino también el sacrificio pascual de Éxodo 12, que se
convirtió en una conmemoración anual del Pacto y la liberación obrada por Dios a favor de Israel.
Según los Evangelios sinópticos, la última cena de Jesús con los Doce fue la comida pascual que siguió al sacrificio del cordero pascual. Esto resulta claro porque los discípulos preguntaron a Jesús donde debían de hacer los preparativos para comer ‘la Pascua’
Según Juan, sin embargo, no correspondía comer la pascua antes del viernes por la noche, un día después de lo acontecido en el aposento alto. Esto significa que Jesús ya estaba muriendo en la cruz en el preciso momento que se estaban matando los corderos pascuales.
Más allá de conciliar esta cronología, el contexto de la Pascua nos da tres lecciones consideradas:
En primer lugar, Jesús atribuyó fundamental importancia a su muerte. En realidad, estaba dando instrucciones para que la celebración anual de la Pascua fuese remplazada por su propia cena. Esto se desprende de las palabras de explicación que habló sobre el pan y el vino:
“Esto es mi cuerpo…- esto es mi sangre”, Tal como el jefe de una familia judaico—aramea hacía con respecto a la comida pascual (“Esto es el pan de aflicción que nuestros padres tuvieron que comer cuando salían de Egipto”, pp. 54-57). Dice Joachim Jeremías que “Jesús modeló sus dichos sobre el ritual de interpretar la Pascua”
Esto aclara, en segundo lugar la forma en que Jesús entendía el propósito de su muerte. Jesús escribió Jeremías, presupone “una muerte que ha separado carne y sangre. En otras palabras, Jesús habló de sí mismo como un sacrificio”.
Más aún, “probablemente hablaba de sí mismo como un sacrificio”. Más aún, “probablemente hablaba de si mismo como el cordero pascual”, de modo que el significado de su última parábola es: “¡Voy a la muerte como el verdadero sacrificio pascual!”
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