ETICA COMERCIAL


Título: Ética Comercial

Verdad Central: Los creyentes sustentan las normas cristianas mediante tratos honrados y justos con todas las personas.
Texto Áureo: Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo (Hebreos 73:18).
Trasfondo Bíblico: Deuteronomio 25:13-16; 2 Reyes 12:10-15; Lucas 19:1-26.

Bosquejo:
I. Honradez
A. No engañe a los demás
B. Sea honrado

II. Justicia
A. El trato injusto a los demás
B. Establecida la justicia

III. Seriedad
A. Seriedad recompensada
B. Falta de seriedad juzgada
Objetivo: Reconocer que debe aplicarse la ética cristiana en todas las transacciones comerciales y resolvernos a tratar con justicia a los demás.

Introducción:
Cuando se escoge un mecánico para el auto, un reparador de techos o alguien que preste cualquier otro servicio, ¿qué es lo primero que se busca? Si usted es como la mayoría de las personas, las cualidades que más busca son honradez, justicia y seriedad. Quiere encontrar a alguien que cumpla su palabra y que le preste un buen servicio.

Como cristianos, debemos ser ejemplos de integridad en nuestros tratos comerciales con los demás. Las cualidades que buscamos en los demás tienen que ser parte de nuestra vida. Pero si no tenemos cuidado, podemos llegar a ser menos que honrados en nuestros tratos con los demás. Dios lo ha llamado a darle gloria con su vida. Las virtudes éticas son formas en que usted puede honrar a Dios con su vida. Permita que el Espíritu Santo lo anime a llevar una vida moral para poder hablarles de Cristo a los demás.



Comentario bíblico
I. Honradez (Deuteronomio 25:13-16)
A. No engañe a los demás
En la época de Moisés, eran a veces difíciles de determinar los pesos exactos porque muchos mercaderes usaban pie­dras para pesar los productos que com­praban o vendían. Cuando compraban, los mercaderes empleaban una piedra más pesada para obtener más productos por su dinero, y cuando vendían emplea­ban una piedra más ligera a fin de darle al comprador una menor cantidad de productos. Al emplear diferentes pesas, el mercader engañaba a sus clientes. Pero Dios no quiere que su pueblo sea deshonesto.

Moisés les ordenó a los israelitas que no tuvieran dos tipos diferentes de pesas en sus bolsas, ni dos diferentes tipos de medidas en sus casas (Deuteronomio 25:13,14). Más bien debían tener "pesa exacta y justa". En todos sus tratos comerciales con los demás, el pueblo de Dios debía ser totalmente honrado.

Al poner de relieve la importancia de la honradez, Dios les prometió larga vida y prosperidad a quienes sean honrados. También declaró que juzgaría a todos los que sean deshonestos en sus relaciones con los demás (vv. 15,16).

Pregunta: ¿En que son deshonestas las personas en el mundo actual?

La orden de Moisés respecto a la honradez en los negocios alude sólo un tipo de deshonestidad. La gente revela la falta de honradez con cualquier intento por engañar alguien. La falta de honradez puede ser en cuanto a dinero, producto o servicio que no sea lo que se anunció o prometió.

Pregunta: ¿Por qué deben ser honrados los cristianos en todos los aspectos de su vida?

Como cristianos, nuestra vida ha de revelar el carácter y la naturaleza de Dios. Como Dios es puro, no hay nada en Él que no sea honrado. Asimismo, cuando revelemos el carácter y la naturaleza de Dios, amaremos a los demás. Y si de veras amamos a los demás, no deseare­mos perjudicarlos de ningún modo. Los trataremos con respeto. Eso incluye el ser honrado en todos los aspectos de nuestras relaciones con los demás.

B. Sea honrado

Atalía, abuela del rey Joás, y sus hijos habían destruido el templo (2 Crónicas 24:7). Cuando Joás se convirtió en rey, una de las primeras cosas que hizo fue ordenar la reparación del templo. Puso a los sacerdotes a cargo de esa reparación. Pero a los veintitrés años de su reinado los levitas no habían reparado el templo. El dinero recogido para la reparación se estaba empleando para la operación diaria del templo y no para su reparación.

Cuando Joás descubrió que no se estaba realizando la obra de reparación del templo, les quitó a los sacerdotes la responsabilidad de recoger dinero y de reparar el templo.

Para el financiamiento de las reparaciones, Joás puso un arca en la entrada del templo. Cuando el pueblo iba a adorar a Dios, ponía en esa arca sus ofrendas para la reparación del templo.

Después Joás contrató obreros para la reparación del templo (2 Reyes 12:10-12). Los sacerdotes les dieron a los obreros que reparaban el templo el dinero que se recogía. Ningún dinero se empleó para hacer los utensilios del templo. Todo el dinero se empleó en las reparaciones (vv. 13,14).

Ni Joás ni los sacerdotes les pidieron y cuenta a esos obreros por el uso que hicieron de esos fondos porque esos obreros eran honrados. Se podía confiar en que terminaran la tarea. Y esos obreros fueron fieles en el desempeño de su tarea. Repararon el templo.

Pregunta:¿Cómo puede darle gloria a Dios el que seamos honrados?

Vivimos en un mundo en el que la falta de honradez es una forma de vivir para muchas personas. Toda su vida gira alrededor del engaño. Pero la gente notará cuando los creyentes son honrados en sus negocios con los demás. Cuando se nos pregunte por qué somos honrados, aun cuando el ser honrado parezca que no nos favorece; podemos decirles a quienes pregunten cómo ha transformado Jesucristo nuestra vida.

Los demás confían en las personas honradas. La honradez de los obreros permitió en primer lugar que se les confiara la reparación del templo. Entonces su reputación de hombres honrados permitió que se les confiara el dinero donado para esa obra.

II. Justicia (Lucas 19:1-7)
A. El trato injusto a los demás
Como Roma dominaba a Palestina en la época de Cristo, los judíos estaban sometidos a la ley romana y a su sistema de impuestos. Los romanos les daban la responsabilidad de recaudar impuestos a personas que pagaban por obtener esos puestos. Los recaudadores de impuestos se llenaban los bolsillos al recaudar más impuestos que los exigidos por el gobierno romano. Debido a esa práctica, sus compatriotas israelitas se sentían agraviados por los recaudadores de impuestos, y a menudo se les consideraba traidores.

Zaqueo se había convertido en uno de los recaudadores de impuestos del gobierno romano. En realidad, era jefe de los recaudadores. Tenía a otros recaudadores de impuestos trabajando para él y recibía parte de las ganancias de ellos. No es de extrañar que la gente del pueblo murmuraba de él.

Un día Zaqueo se enteró de que Jesús pasaba por Jericó en su viaje rumbo a Jerusalén. Es probable que Zaqueo hubiera oído muchos relatos acerca de Jesús y quería ver a ese hombre que había sanado a tantos. Pero por ser pequeño de estatura, Zaqueo se había subido a un árbol sicómoro para poder ver.

Cuando Jesús vio a Zaqueo en el árbol sicómoro, se detuvo y se dirigió a él. Jesús se interesó en Zaqueo. Jesús le dijo que comería en su casa. Aunque no lo sabía, Zaqueo estaba a punto de tener una experiencia que transformaría su vida.

Pregunta:¿Cómo podemos ser injustos en nuestras relaciones con los demás?

Los recaudadores de impuestos eran injustos con quienes los rodeaban cuando se aprovechaban de ellos para recaudar impuestos exorbitantes para provecho personal. Aprovechaban su puesto y autoridad para despojar a los demás de su dinero.

De igual manera, podemos aprovecharnos de un puesto de autoridad para tratar a los demás injustamente. Podemos hacer exigencias injustas. Pudiéramos tratar a los demás con falta de respeto debido a su raza, nacionalidad o posición social. En realidad, es injusto cualquier tipo de conducta opresora que trate a los demás como si fueran inferiores (véase Hechos 10:9-16,28).

B. Establecida la justicia
La historia de Zaqueo muestra el poder transformador de Jesucristo.

Pregunta:¿Cómo cambió el encuentro de Zaqueo con Jesús la forma en que Zaqueo trataba a quienes lo rodeaban?

Después que Zaqueo se encontró con Jesús, se arrepintió de su conducta pecaminosa con los demás y prometió donar la mitad de su dinero a los pobres. También prometió devolver cuatro veces la cantidad de lo que había robado (Lucas 19:8). En ambos casos Zaqueo fue más allá del requisito ético de la ley-(Levítico 5:16; Números 5:7).

El inmediato y generoso arrepentimiento de Zaqueo mostraba que reconocía sus prácticas injustas, y procuró ser justo en las futuras relaciones con los demás. Reconoció que había sido injusto en la recaudación de impuestos y decidió renunciar a sus prácticas poco éticas.

Pregunta: ¿Cómo afectará nuestra relación con Cristo la forma en que tratamos a quienes nos rodean?

III. Seriedad (Lucas 19:11-19)
A. Seriedad recompensada
La seriedad es una cualidad característica importante. Pero algunos son cumplidores sólo si están bajo la estrecha supervisión de otros. Cuando se les deja solos, no se puede confiar en que terminen la tarea asignada.

La parábola que Jesús contó en la casa de Zaqueo (Lucas 19:11-26) tenía el propósito de enseñarles a sus discípulos que no establecería de inmediato su reino terrenal; transcurriría largo tiempo antes que eso ocurriera. Pero esta parábola también enseña la importancia de la seriedad y la fidelidad que ha de caracterizar a los discípulos de Cristo mientras esperan su venida.

En esa parábola, un hombre noble viajó a un país distante para que se le hiciera rey, y luego volvió a su país para reinar en su trono y gobernar a su pueblo. Antes de irse, les confió a cada uno de sus diez siervos una "mina". La palabra traducida "mina" alude a una moneda griega que valía cien dracmas. Una drama era el salario diario de un obrero. De modo que cada siervo recibió aproximadamente cuatro meses de salario. El hombre le dio luego instrucciones a sus siervos para que invirtieran su dinero mientras estaba de viaje (vv. 11-14).

Cuando volvió el hombre noble, llamó a sus siervos y les preguntó qué había hecho cada uno con el dinero que les había confiado. Los primeros dos siervos devolvieron la inversión con intereses. El primer siervo había ganado diez minas y el segundo había ganado cinco, (vv.15-19).

El rey elogió al primer siervo y le dio diez ciudades como recompensa. También elogió al segundo siervo y lo recompensó con cinco ciudades.

A veces se dan pequeñas responsabilidades como inversiones de poco riesgo para descubrir las capacidades de una persona. Los que son cumplidores en las esferas insignificantes de la vida se les recompensa al confiárseles mayor responsabilidad. Pero los que son cumplidores no se sienten motivados por la dimensión de su tarea sino por la virtud de su carácter, un carácter que se revela en todos los aspectos de su vida. Se les puede confiar pequeñas y grandes responsabilidades. Esos primeros dos siervos de la parábola mostraron su carácter responsable durante la ausencia de su señor. Fueron cumplidores aun cuando su señor no los estuviera observando. De igual manera, nuestra seriedad es uno de los mejores indicadores de nuestro carácter. Revela quiénes somos cuando nadie nos observa. Nuestra seriedad se mostrará en la forma que nos comportemos cuando nos dejan solos.

B. Falta de seriedad juzgada
El tercer siervo de la parábola de Jesús era diferente de los primeros dos. En vez de poner el dinero a ganar intereses, sencillamente lo enterró. No hizo ningún esfuerzo por ganar intereses con la inversión de su señor. Cuando volvió su señor, este siervo desenterró el dinero y se lo devolvió a su señor. Y su señor lo reprendió por su falta de seriedad.

Pregunta: ¿Cuál pudiera ser la causa de que no seamos cumplidores?

El tercer siervo no invirtió el dinero de su señor porque tenía miedo (Lucas 19:21). El temor del fracaso puede ser la fuente de nuestra falta de seriedad. En lugar de creer que se recompensarán nuestros esfuerzos, nos domina el instinto de conservación. Los que son cumplidores mirarán más allá del temor a lo desconocido y procurarán lo mejor para las personas bajo cuya dirección trabajan, aunque tengan que correr riesgos.

El siervo incumplidor no aceptó la responsabilidad de su conducta; culpó a su señor. Consideraba a su señor severo e injusto. Temiendo las reclamaciones injustas de su señor, enterró el dinero y lo devolvió sin intereses. El señor no aceptó las excusas de ese siervo, sino que lo reprendió. Lo mismo que el siervo empleó como excusa debió haber sido la motivación para poner a trabajar el dinero de.su señor (22, 23).

El temor del siervo y la desconfianza en su señor hicieron que perdiera la bendición de su señor y su propia recompensa. En lugar de darle una recompensa, el señor le quitó el dinero a ese siervo y se lo dio al siervo que había ganado diez minas (v. 24).

Pregunta: ¿Cómo el hecho de que seamos cristianos nos motiva a ser cumplidores en nuestro servicio a Cristo y en nuestras responsabilidades diarias de la vida?

Aplicación:
En una época en que la integridad brilla por su ausencia, la manifestación de las virtudes de los cristianos mencionadas en esta lección brilla como un faro en un mundo ensombrecido por el pecado. Las personas, cristianas o inconversas, se sienten atraídas por quienes son íntegros en sus transacciones comerciales y en los incidentes cotidianos de su vida.

Tal vez Dios le haya hablado mediante este estudio acerca de la integridad suya. Quizás haya algunas esferas de su vida en las que le falten las virtudes de honradez, justicia y seriedad. Pídale a Dios que le ayude a cultivar estas virtudes y que le ayude a ponerlas en práctica en sus tratos comerciales y en su vida fuera del trabajo.

Si ha perjudicado a otros con sus acciones, pídales que lo perdonen. Quizá tenga incluso que compensarlos por el perjuicio que les haya causado. Pero cuando se esfuerce por enmendar el mal que hizo, puede tener la oportunidad de hablarles de Cristo.

Tomado de El Maestro. Edi. Vida.







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