QUE ES LA GRIPE h1n1 (a)

Ante la circulación persistente del nuevo virus pandémico que causa la gripe A (H1N1), para 2010 Argentina diseñó una estrategia integral, que implica ofrecer vacunas antigripales que incluyen la cepa viral pandémica a los grupos de riesgo, disponer medicación antiviral para todos en las primeras 48 horas de aparecidos los síntomas y fomentar medidas higiénicas como el lavado de manos con agua y jabón, además de permanecer en los hogares ante fiebre mayor a 38 grados, tos, resfrío, dolor de garganta, de cabeza o muscular.




En el marco de la Campaña de Invierno, por primera vez, el país dispondrá este año de un total de 10,8 millones de dosis de vacunas contra la gripe A (H1N1) para aplicar a quienes corren más peligro de contraer la enfermedad.



Los grupos de riesgo se han definido según recomendaciones de la Comisión Nacional de Inmunizaciones, el Comité de Expertos Asesor de la Campaña de Vacunación Pandémica y datos de estudios epidemiológicos y de mortalidad en Argentina y en el mundo por el nuevo virus Influenza A H1N1. Además, se contará con la cantidad necesaria de vacunas antineumocócica y antigripal trivalente.



Vacunación



A los equipos de salud en contacto con muestras o pacientes respiratorios y las embarazadas en cualquier trimestre de la gestación ya se les comenzó a aplicar la vacuna contra la gripe A (H1N1).



Se estima que se vacunará a un millón de embarazadas y puérperas (mujeres hasta seis meses después del parto). Estas mujeres deben vacunarse porque tienen un mayor riesgo de complicaciones si se contagian el virus que causa la gripe A. El 20% de los fallecidos el año pasado por la enfermedad en Argentina eran mujeres embarazadas.



Unos 3,5 millones de niños de entre 6 meses y 4 años inclusive, también recibirán gratuitamente la vacuna pandémica, al igual que unas 2 millones de personas de entre 5 a 64 años con enfermedades crónicas, siempre que tengan la orden de un médico. Esta vacuna está cubierta por el Estado en un 100 por ciento y contiene un adyuvante para potenciar su efecto.



Asimismo, se dará gratuitamente una dosis de vacuna antineumocócica (7 valente o 23 valente) a todas las personas englobadas en grupos de riesgo que no tengan las dosis completas de las vacunas contra neumococos (microorganismos patógenos capaces de causar diversas infecciones), que pueden disminuir significativamente las complicaciones bacterianas de la gripe.



Para los mayores de 65 años sin cobertura médica, ni cobertura del PAMI, el Estado proveerá gratuitamente 1,5 millones de dosis de la vacuna antigripal trivalente, que contiene la cepa pandémica (H1N1), además de otras dos cepas de influenza -A (H3N2) y B- que circularon por el Hemisferio Norte anteriormente. Esta vacuna también estará disponible en farmacias y vacunatorios privados.



Las vacunas antigripales de la Campaña de Invierno estarán llegando al país en sucesivos embarques hasta el próximo mes de abril. Se aplicarán en hospitales públicos de todo el país y sus efectos serán monitoreados científicamente.



El Estado se hace cargo del total del costo de las 10,8 millones de vacunas pandémicas, que han sido elaboradas por el laboratorio suizo Novartis en Italia. Las mismas no estarán disponibles en el sector privado.



Tratamiento y prevención



Así como más de 10 millones de personas serán vacunadas de manera gratuita contra la gripe pandémica, quienes presenten síntomas compatibles con esta patología recibirán el tratamiento antiviral (oseltamivir) también gratuitamente, ya que los hospitales de todo el país están provistos y se trabaja para mejorar el nivel de vigilancia y disponibilidad de información oportuna para aumentar la capacidad de diagnóstico específico para H1N1.



Las medidas higiénicas -especialmente, el lavado de manos con agua y jabón- y el quedarse en casa ante síntomas de gripe para evitar los contagios son fundamentales para prevenir la diseminación de la gripe en la comunidad.



Disminuir el impacto de la gripe y de las otras enfermedades respiratorias es el objetivo de la Campaña de Invierno, que ya se puso en marcha. Por primera vez comenzó en febrero y protege no sólo a niños, sino también a adultos, en un esfuerzo conjunto realizado por diversas áreas del Ministerio de Salud de la Nación.



La vacuna



Los expertos recomiendan vacunar y sostienen que los beneficios de aplicarla son mayores que los riesgos y los costos económicos. De acuerdo con la vigilancia que se lleva a cabo después de vacunar a unos 7 millones de europeos, es una vacuna segura.



Prácticamente ningún país del mundo cuenta con la cantidad de vacunas necesarias para la totalidad de la población. En Argentina, el Ministerio de Salud determinó que se puede vacunar efectivamente al 20% de los habitantes, que es el que corre más riesgo de contraer la enfermedad. El cálculo surgió del análisis de lo ocurrido en el país y otras naciones durante el invierno de 2009.



Es importante que el público tenga presente que para el resto de la población existen antivirales, medidas de higiene y distanciamiento que contribuyen a la salud de toda la población.



El objetivo de la vacunación contra la gripe en 2010 es mantener el funcionamiento de los sistemas de salud y disminuir el impacto de la enfermedad en la población (morbi-mortalidad).





Estudios científicos realizados en Argentina y otros países revelaron quiénes tienen mayor riesgo de enfermar gravemente y morir. Con esta evidencia y las recomendaciones de expertos nacionales e internacionales se tomó la decisión de ofrecer la vacuna antigripal pandémica a determinados grupos poblacionales.



La vacuna se aplica en un músculo, generalmente en el brazo. Para los adultos, aplicarse una dosis de la vacuna es suficiente. En niños menores de 3 años se darán dos dosis, separadas como mínimo por tres semanas.



No deben recibirla los bebés menores de 6 meses y quienes tengan alergia al huevo o al pollo. Si alguien está resfriado puede darse la vacuna y sólo se aconseja posponer la aplicación si la persona tiene fiebre mayor a 38 grados.



La vacuna fue aprobada por la Unión Europea (más precisamente por la European Medicines Association -EMEA-) y Canadá.



En Argentina se aplican vacunas con adyuvantes, que son compuestos que se agregan para aumentar la potencia y utilizar menos antígeno, porque generan una respuesta defensiva de mayor magnitud en menos tiempo, además de ofrecer cierta protección inmunológica si el nuevo virus cambia o muta.



Se tienen que vacunar contra la gripe A



* Menores de 5 años (a partir de los 6 meses, con DNI)



* Embarazadas (durante cualquier trimestre, con panza o resultado positivo de test)



* Mujeres que hayan dado a luz (hasta 6 meses después del parto)



* Personal de salud (en contacto con pacientes o muestras de laboratorio)



* Personas de 5 a 64 años que tengan antecedentes de riesgo (con orden médica):



- obesos mórbidos (con índice de masa corporal, IMC, mayor a 40)



- pacientes trasplantados



- pacientes oncológicos en tratamiento (o hasta 6 meses después de remisión)



- enfermedad respiratoria crónica (EPOC, hernia diafragmática, fibrosis quística, asma severa).



- retraso madurativo severo



- enfermedades genéticas y malformaciones congénitas severas



-enfermedad renal crónica en diálisis



-diabéticos



- inmunodeficiencia (VIH-sida)



- enfermedad cardíaca



- uso de inmunosupresores o corticoides en altas dosis



Para consultar los lugares de vacunación correspondientes a su lugar de residencia, hay que comunicarse con el 0800 222 1002

OPCION 1.

PREDICA DEL PASTOR JOSE CIPRIANO 25/04/10

PUNTO Y APARTE

 Punto Y Aparte - www.Bendecidos.net (PELICULA CRISTIANA)


1:57:59 - hace un año

POR: .. www.Bendecidos.net .. Punto y aparte Titulo Original Punto y aparte Director Paco del Toro Guionista Paco del Toro,Verónica Maldonado País de Origen Mexico Género Drama Año 4 - 10 - 2002 Duración 90 minutos Música Víctor Peña Productores: Patricia del Toro Estudio Armagedon Producciones Distribución montaje Ernesto Flores Macías Actor /Actriz .............. Aurora Lucila Gallert .............. Aline .............. Sergio Mariagna Prats .............. Laura José Luis Reséndez .............. Valentín Eduardo Rodríguez .............. Marcelo Hugo Semoloni .............. Joaquín Evangelina Sosa .............. Miroslava Evangelina Martínez .............. Lucila Gallart Resumen Aline con Valentín, Miroslava con Sergio Dos parejas, ... dos mundos diferentes... un mismo destino. Reflejadas, la una en la otra, sus vidas se entrelazan en la historia de todos los días. Una historia llena de conflictos y pasión, de triunfos y fracasos. Así, su vida se encadena en principios y finales. Para ellos hay, mucho que elegir... Mucho que empezar y terminar. Así, Aline y Miroslava marcan su vida con un... Punto y Aparte. Calidad DVDRip Idioma español POR: .. www.Bendecidos.net .. Punto y aparte Titulo Original Punto y aparte Director Paco del Toro Guionista Paco del Toro,Verónica Maldonado País de Origen Mexico Género Drama Año 4 - 10 - 2002 Duración 90 minutos Música Víctor Peña Productores: Patricia del Toro Estudio Armagedon Producciones Distribución montaje Ernesto Flores Macías Actor /Actriz .............. Aurora Lucila Gallert .............. Aline .............. Sergio Mariagna Prats .............. Laura José Luis Reséndez .............. Valentín Eduardo Rodríguez .............. Marcelo Hugo Semoloni .............. Joaquín Evangelina Sosa .............. Miroslava Evangelina Martínez .............. Lucila Gallart Resumen Aline con Valentín, Miroslava con Sergio Dos parejas, ... dos mundos diferentes... un mismo destino. Reflejadas, la una en la otra, sus vidas se entrelazan en la historia de todos los días. Una historia llena de conflictos y pasión, de triunfos y fracasos. Así, su vida se encadena...todo » POR: .. www.Bendecidos.net .. Punto y aparte Titulo Original Punto y aparte Director Paco del Toro Guionista Paco del Toro,Verónica Maldonado País de Origen Mexico Género Drama Año 4 - 10 - 2002 Duración 90 minutos Música Víctor Peña Productores: Patricia del Toro Estudio Armagedon Producciones Distribución montaje Ernesto Flores Macías Actor /Actriz .............. Aurora Lucila Gallert .............. Aline .............. Sergio Mariagna Prats .............. Laura José Luis Reséndez .............. Valentín Eduardo Rodríguez .............. Marcelo Hugo Semoloni .............. Joaquín Evangelina Sosa .............. Miroslava Evangelina Martínez .............. Lucila Gallart Resumen Aline con Valentín, Miroslava con Sergio Dos parejas, ... dos mundos diferentes... un mismo destino. Reflejadas, la una en la otra, sus vidas se entrelazan en la historia de todos los días. Una historia llena de conflictos y pasión, de triunfos y fracasos. Así, su vida se encadena en principios y finales. Para ellos hay, mucho que elegir... Mucho que empezar y terminar. Así, Aline y Miroslava marcan su vida con un... Punto y Aparte. Calidad DVDRip Idioma español

EL VENCEDOR CAMINA DELANTE

Dios y el hombre eran uno. Adán y Eva tenían comunión libremente con su Padre en el resplandeciente paraíso. Su relación era de dulce abandono. No eran necesarias las garantías ni las reafirmaciones, y mientras la brisa fresca de la eternidad soplaba sobre sus frentes, Adán y Eva oían estas palabras: “¿Quién nos separará del amor de Dios?” ¡Qué Dios y qué jardín! Todo complacía a los sentidos y al gusto. La fuente de vida salpicaba felizmente. Lirios y jazmines florecían abundantemente y perfumaban el aire con sus aromas deliciosos. Los animales caminaban apaciblemente unos con otros. Pero usted conoce el final de la historia.

Allí mismo en medio del paraíso, Adán, el hijo de Dios, y Eva, se aliaron con el archienemigo de Dios, Lucifer. La más grande rebelión de todos los tiempos había comenzado. Dios descendió a la Tierra y con su espada encendida expulsó al hombre y a su mujer a las planicies del estéril Edén. La imagen de Dios se había roto en mil pedazos. Adán y Eva estaban ahora marcados por estas espantosas palabras: muerte y tumba. El hombre se divorció de lo divino al rechazarlo y huir a los enredos del mal. La codicia fue concebida –la irresistible atracción de ser como Dios– y tuvo como fruto el pecado. La promesa engañosa de Satanás de conocer el bien y el mal se había cumplido. Pero no habilitó a Adán y Eva a ser como Dios.

En vez de ello, el conocimiento de cada atrocidad y abominación de maldad llenó sus seres. Y recibieron un exacto sentido de todo lo bueno que yacía ahora fuera del alcance de sus vidas infectadas con el pecado. Aún así, en el vacío de sus corazones, estas palabras resonaban: “Bienaventurados son los de corazón puro, porque ellos verán a Dios”. Lo puro se había transformado en poluto. El hombre y la mujer se apartaron de Dios, formaron una barrera impenetrable entre el Creador y su creación. Solo el Príncipe de los vencedores podría romper esta barrera del pecado. La Biblia nos dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). El hombre hizo lo que pensó que era bueno, pero resultó en muerte y separación de Dios. La exposición a la corrupción de Satanás trajo consigo la enfermedad del pecado, y contaminó el flujo sanguíneo de toda la humanidad. Como consecuencia, el desorden y la anarquía señorearon sobre la Tierra. Satanás logró exitosamente separar a la humanidad de su misma sustancia y sustento de vida: Dios el Creador.

El hombre erró al blanco, el pecado se transformó en la norma, y la muerte fue decretada. Y desde el dolor, la angustia y el quebrantamiento de corazón, Dios clamó: “Fue mi amigo quien me abandonó”. Al reflexionar en lo horrible que es el pecado, el apóstol Pablo hizo la pregunta que intrigó a la humanidad desde el principio de los tiempos: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). ¿La respuesta? Jesús, el Vencedor que va delante de nosotros. Él es el León de la tribu de Judá. La raíz de Isaí; la rama de David. El Rey de Canaán resucitado, que atravesó las entrañas del infierno y emergió victorioso dejando una tumba vacía. Es el hijo de Fares que quebró la pena de la muerte y el poder del pecado. Es el reparador de brechas que reedifica, restaura y revive la relación rota entre un Dios eterno y un hombre temporal.

Aún así, a pesar de la gran condescendencia de Dios hacia la Tierra, en el fondo de nuestros corazones todavía nos preguntamos: “¿Dios podrá redimir mi vida?” Miqueas 2:12-13 afirma lo siguiente: “De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres. Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová”.

Note cómo comienza Dios: “De cierto (…) ciertamente…”. Cada vez que un edicto divino se declara en Las Escrituras, Dios usa una anunciación doble. Una anunciación doble es la repetición de una palabra o frase con el propósito de enfatizarla o reforzarla. Entonces cuando Dios dice: “Ciertamente, ciertamente”, significa doblemente cierto. No deja lugar para “quizás”, “tal vez”, o “algún día será”. En otras palabras, Dios dice: “Puedes darlo por hecho”.

Dios no lo dejará a un lado
Ahora veamos qué es lo que dijo: “De cierto te juntaré todo, oh Jacob”. Permítame darle mi traducción de esta frase: “Dios no va a dejar a nadie de lado”. Cuando Él reúne a su Iglesia, no hay ninguna condición de pecado o color de piel que esté fuera de su alcance. Dios no va a dejarlo afuera. La gente dice: “No soy lo suficientemente bueno como para ser aceptado por Dios”. Pero Dios le responde: “Yo no quiero que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9, parafraseado). Dios no va a dejarlo de lado. Otros dicen: “No puedo ser tan bueno como para ser cristiano”. Pero Dios contesta: “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Dios no va a dejarlo de lado. Aún hay otros más que dicen: “Nunca seré tan bueno como para que Dios me use”. Pero a ellos Dios les dice: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Dios no va a dejarlo de lado. No importa lo que usted haya hecho, lo que le hayan hecho o lo que le sucederá mañana. Dios no va a dejarlo de lado. En este pasaje de Miqueas vemos un cuadro profético de Jesús como el Libertador y Guiador. Él libera a las ovejas, rompe las ataduras que las mantenían cautivas.

Lo que una vez fue el decreto de muerte se ha convertido ahora en el pasaporte a la vida. Él reúne al remanente y lo guía desde la esclavitud hacia la libertad. ¿Alguna vez ha visto a un perro que pasó toda su vida atado a una cadena? Al principio el perro trata de escaparse, pero pronto descubre que esa cadena es más fuerte que él, y desiste. Conoce sus límites y no ve necesidad de probarlos. Usted podría quitarle ese collar, y el perro no se escaparía. Permanece cautivo a algo que ya no existe. El perro ha sido liberado, pero no guiado. Así es la existencia de la mayoría de los cristianos en este mundo. Todos hemos estado anclados por el pecado, y Cristo ha roto nuestras cadenas. Él es nuestro Libertador. Pero para muchos, Él no es su Guiador. Rechazan seguirlo y abandonar la comodidad de un pasado conocido pero lamentable, se contentan con una vida de esclavitud, pobreza y enfermedad. “Yo he venido para que tengan vida–Jesús dijo en Juan 10:10– y para que la tengan en abundancia”.

El Vencedor que va delante de nosotros vino a liberarnos y a guiarnos fuera de nuestra esclavitud. ¿Qué lo mueve a ser el Vencedor a favor de nuestras vidas? Es el mejor amigo del pecador. Jesús declaró: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Él es el que quiebra nuestras ataduras y nos abre el camino a la libertad. Es el “amigo más unido que un hermano” (Proverbios 18:24). No es cualquier Vencedor. Él es su Vencedor.

Tomado del libro: El Espíritu de los vencedores de Editorial Peniel
Rod Parsley

PANDERO Y DANZA

El pandero se ha utilizado desde antes de la creación… Ezequiel 28:13 “En Edén, en el huerto de Dios estuviste, de toda piedra preciosa era tu vestidura, de cornerina, topacio, jaspe, crisolito, berilo y ónice; de zafiro, carbunco, esmeralda y oro; los primeros de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.”
2) El pandero es un instrumento cuya música es un arma que Dios utiliza para la destrucción del enemigo… Isaías 30:32 “Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él será con panderos y con arpas, y en batalla tumultuosa peleara contra ellos.”
3) El pandero es un instrumenta que celebra la victoria sobre el enemigo… Éxodo 15: 20-21 “Y Maria la profetisa, hermana de Aarón, tomo un pandero de su mano y todas las mujeres salieron en pos de ellas con panderos y danzas. Y Maria les respondía: Cantad a Jehová porque en extremo se ha engrandecido, ha echado en el mar al caballo y al jinete.”
4) El pandero es Instrumento de alabanza a Dios… Salmos 81: 1-2 “Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con jubilo. Entonad canción y tañed el pandero, el arpa deliciosa y el salterio.”
5) El pandero se utiliza con frecuencia en la danza expresando gozo del Señor… Salmo 30:11 – 12 “Has cambiado mi lamento en baile, desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti, cantare, Gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabare para siempre.”
6) El pandero se utiliza para celebrar fiestas locales… Isaías 5:12 “Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles y flautas.”
7) El pandero es un instrumento que al tocarse junto a otros; desempeña un papel cuando se recibe la palabra de Dios (en profecía) Salmos 22:3 “Pero tu eres santo, tu que habitas entre las alabanzas de Israel”

Pandero: Es un instrumento de percusión perteneciente al grupo de los tambores de marco. Parecido a la pandereta, sin embargo, posee sonajas y usualmente es de mayor tamaño. Al golpearse contra la piel que conforma la membrana; estos elementos enriquecen el sonido grave de la piel. Se suele utilizar también el termino pandero para pandereta, aun así es bien utilizado y reconocido por los conocedores. Podemos ver en el mismo su lado
* NORTE*SUR*OESTE *ESTE

El porque y para que de las cintas:
a) Son recordatorio de quien es Dios y cual es su obra en nuestras vidas.
b) Representan alegría; los colores y movimientos expresan nuestro gozo de alabar a Dios.
c) Tienen un sentido estético como complemento de los movimientos, adornan el pandero, dándole vida y forma a los patrones. (Números 15:34 – 38)

Colores Simbólicos: *Bronce: “La Gloria de Dios” Ezequiel 8:2, 4 “Y mire, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego, y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente. Y he aquí, allí estaba la Gloria del Dios de Israel.” *Rojo: “La sangre de Cristo”. Éxodo: 39:1 – 5 “Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y así mismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a moisés.
Hizo también el efad de oro, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Y batieron láminas de oro y cortaron hilos para tejerlos entre el azul, el púrpura, el carmesí y el lino, con labor primorosa. Hicieron las hombreras para que se juntasen, y se unían en sus dos extremos. Y el cinto de edad que estaba sobre el era de lo mismo, de igual labor, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, como Jehová lo había mandado a Moisés…” 10-14 “Y en engastaron él cuatro hileras de piedras. La primera hilera era un sardio, un topacio y un carbunclo; esta era la primera hilera. La segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante. La tercer hilera, un jacinto, una ágata y una amatista. Y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe, todas montadas y encajadas en engaste de oro. Y las piedras eran conforme a los nombres de los hijos de Israel, doce según los nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su nombre, según las doce tribus.” *Azul: “Los mandamientos de Dios” Números 15:38 – 40”Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul. Y os servirá de franja, para que cuando los veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no mireis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituíais. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a nuestro Dios.” *Verde: “La frescura de su presencia nos llena de vida” Salmo 92:13-14 “Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aún en el vejez fructificará; estarán vigorosos y verdes.” *Morado: “El color de los reyes” Éxodo: 39:1 “Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés.” *Blanco: “La victoria de cristo en la Cruz.” Apocalipsis 7:9 2 “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y de la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos, 14 – Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y el me dijo. Estos son los que han salido de la tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” *Negro: “La muerte del pecado en nosotros.” Apocalipsis 6:5 “Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro, y el que lo montaba tenía una balanza en la mano” *Dorado (Amarillo): “Nosotros somos valiosos para Dios como el oro.” Apocalipsis 4:4 “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi. Sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.”

LA SANTIDAD EN UN MUNDO IMPIO

La santidad en un mundo impío

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Juan 17.15. Todos los creyentes tienen que vivir la vida cristiana en el contexto de un mundo impío. Algunos enfrentan tentaciones extraordinarias porque viven en el seno de una atmósfera flagrantemente pecaminosa.

El estudiante que vive en la residencia universitaria, o el hombre o la mujer que se encuentra en una base militar o en un barco, con frecuencia tiene que vivir en una atmósfera contaminada por la sensualidad, el desenfreno, y la lujuria. El hombre (o la mujer) de negocios con frecuencia sufre presiones tremendas en cuanto a comprometer las normas éticas y legales, a fin de satisfacer la avidez y la deshonestidad de sus asociados.

A menos que el creyente esté preparado para tales asaltos a la mente y al corazón, tendrá grandes dificultades para mantener su santidad personal.

Santiago escribió que parte de la verdadera religión consiste en “guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1.27), y Pablo nos insta a salir “de en medio de ellos, y (apartarnos)” (2 Corintios 6.17). ¿Cómo debe reaccionar el creyente cuando se ve rodeado por todas partes de presiones inexorables por parte del mundo pecador?

Resulta claro por la oración de nuestro Señor, que no es su intención que nos retraigamos del contacto con el mundo de los no creyentes (Juan 17.15). En cambio, dijo que debemos ser “la sal de la tierra” y “la luz del mundo” (Mateo 5.13-14). Los escritores del Nuevo Testamento dan por sentado que los creyentes han de vivir en medio de un mundo impío. (Véase pasajes 1 Pedro 2.12 y 3.15-16). Y en ninguna parte se nos dice que resultará fácil vivir en un medio impío. En cambio, se nos advierte que debemos esperar ser sometidos al ridículo y a las injurias (1 Pedro 4.3-4; 1 Timoteo 3.12; Juan 15.19).

En lugar de retirarnos del contacto con el mundo, debemos luchar para resistir su influencia. Para hacer esto en primer lugar tenemos que resolver que hemos de vivir orientados por las convicciones que Dios nos ha dado en su Palabra. No podemos ser como el personaje de El Progreso del Peregrino que se jactaba de poder adaptarse a cualquier compañía de personas y a cualquier tipo de conversación. Era como el camaleón que cambia de color cada vez que cambia el medio en que se encuentra. Algunos de nosotros hemos conocido a personas que poseían dos vocabularios: uno entre creyentes y otro entre sus compañeros del mundo.

Las convicciones que desarrollamos en cuanto a la voluntad de Dios para una vida santa tienen que estar suficientemente afirmadas en la roca como para poder aguantar el ridículo por parte de los impíos, y las presiones a que nos someten con la intención de conformarnos a sus costumbres impías. Todavía recuerdo las burlas de mis colegas de la oficialidad del barco, que me molestaban sin misericordia con respecto a un enorme cuadro obsceno que habían colocado en un lugar destacado del comedor para oficiales.

Un modo útil de afirmarnos para vivir de conformidad con nuestras convicciones, es el de identificarnos con Cristo abiertamente, donde quiera que nos encontremos en el mundo. Esto debemos hacerlo de un modo claro, pero con gracia a la vez. Al integrarme a la tripulación de un barco nuevo, procuré identificarme como creyente mediante el acto sencillo y silencioso de llevar la Biblia cuando bajaba a tierra de franco. El estudiante en la universidad puede hacer lo mismo, dejando su Biblia en un lugar donde pueda ser vista por todos los que entran al cuarto. Esta identificación abierta con Cristo nos ayuda a evitar la tentación de adaptarnos a las circunstancias pecaminosas que nos rodean, como lo hizo el personaje del Peregrino.

Pero aun cuando resolvamos vivir en el mundo sosteniendo las convicciones que Dios nos ha proporcionado mediante su Palabra, y que nos identifiquemos abiertamente con Cristo, de todos modos somos expuestos con frecuencia a la contaminación del ambiente impío. Los cuadros obscenos por todas partes, los cuentos y chistes lascivos que se cuentan en nuestra presencia, la interminable relación de actividades inmorales, y la jactancia de los que las cuentan, tiene todo el efecto de arrastrar a la mente del creyente por la inmundicia de este mundo.

A esta lista podríamos agregar los atajos deshonestos que siguen aquellos con los que estamos vinculados en actividades comerciales, el constante chismorreo de los vecinos y los compañeros de trabajo, y las mentiras y medias verdades que oímos por todas partes.

La Biblia es la mejor defensa contra toda esta contaminación. David dijo: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra” (Salmo 119.9). La Biblia purifica la mente de la contaminación del mundo si meditamos en su contenido. También servirá como continua advertencia para que no sucumbamos a las frecuentes tentaciones a fijar los ojos y la mente sobre la inmoralidad que nos rodea.

Conozco a un hombre que concurrió a una universidad humanística e impía. Al fin de proteger su mente de las influencias corruptoras del ambiente, resolvió dedicar tanto tiempo a la Palabra de Dios como a los estudios. Hoy ese hombre es un dirigente misionero que ha ejercido una profunda influencia en cientos de personas.

Pasajes de las Escrituras tales como “El Seol (infierno) y el Abadón (destrucción) nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos” (Proverbios 27.20), y “Ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias” (Efesios 5.4), son versículos que podemos aprender de memoria y meditar en ellos cuando nos encontremos en ambientes corruptos.

Sin embargo, la reacción ante el mundo pecaminoso que nos rodea debe ser más que meramente defensiva. Nos debe importar no solamente nuestra propia pureza de mente y corazón, sino también el destino eterno de aquellos que nos procuran corromper. Dios nos ha dejado en el mundo para ser tanto sal como luz (Mateo 5.13-14). El uso de la sal como metáfora para describir nuestra relación con el mundo nos enseña que los creyentes, tenemos que constituir una fuerza, un poder preservador, un antiséptico, un agente que impida y retarde la descomposición.

Dice el doctor William Hendriksen: “La sal combate el deterioro. De modo semejante los creyentes, destacándose como verdaderos cristianos, combaten constantemente la descomposición moral y espiritual… Por cierto que el mundo es inicuo. Más sólo Dios sabe cuánto más corrupto sería si no mediaran el ejemplo, la vida y las oraciones moderadoras de los santos.

Como “luz del mundo” somos los portadores de las Buenas Nuevas de salvación. Jesús mismo es la luz verdadera, y, así como se dijo de Juan el Bautista, nosotros hemos de ser “testimonio de la luz” (Juan 1.7-9). El creyente que testifica con espíritu de genuina preocupación por otra persona, no es probable que sea corrompido por la inmoralidad de esa persona. Y mediante esa preocupación amorosa y misericordiosa puede llegar a ganar a la persona para el Salvador.

No obramos como la sal de la tierra o la luz del mundo precisamente con censurar los pecados de los compañeros mundanos. Nuestra propia vida de santidad servirá de censura suficiente, y nuestro interés en otros a esta altura no es su comportamiento sino la necesidad que tienen de Jesucristo como Salvador. Henry Clay Trumbull era, entre otras cosas, un gran evangelista personal. Un día se encontraba sentado en un tren al lado de un joven que estaba bebiendo mucho. Cada vez que el joven destapaba la botella, le ofrecía un trago a Trambull, el que le daba las gracias pero no aceptaba.

Por fin el joven le dijo a Trambull: “Usted debe de pensar que yo soy un tipo bastante malo”. Trumbull contestó con gracia: “Creo que eres una persona de buen corazón”. Esta respuesta sirvió para que se entablara una conversación animada y seria con el joven en cuanto a su necesidad de entregarse a Cristo.

Después de que Jesús llamó a Mateo, el cobrador de impuestos, y estaba comiendo en casa de ese Mateo con un grupo de amigos, los fariseos se quejaron diciendo: “¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?” Jesús les contestó así: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5.30-32). Indudablemente esto es lo que Dios quiere que hagamos nosotros al brillar como luces en el mundo.

Finalmente, a pesar de todas las sugerencias hechas en este capítulo, puede llegar el momento en que el ambiente corrupto se vuelva intolerable; cuando nosotros, igual que Lot, nos sintamos atormentados por la nefanda conducta que presenciamos, o de la cual nos enteramos (2 Pedro 2.7-8; Génesis 19). Una situación semejante puede presentarse, por ejemplo, en las residencias universitarias mixtas, cuando hay parejas no casadas que viven juntas en abierta inmoralidad, o en un contexto comercial donde se ejerce presión incesante para que quebrantemos la ley o pongamos en peligro los principios cristianos.

En estas circunstancias, deberíamos considerar la necesidad de retirarnos de esa situación impía que nos rodea. (Me doy cuenta de que esto puede no resultar posible, humanamente hablando, en una situación militar, pero podemos echar mano de la oración, puesto que para Dios todo es posible).

Hay que admitir que es difícil mantener la santidad personal en un mundo impío. Las sugerencias que anteceden no tienen como fin hacer que el problema parezca fácil, sino el de ofrecer ayuda práctica ante un problema serio. Por sobre todo, debemos mirar a Jesús, el que, aunque comía con publicanos y pecadores, se mantuvo en sí mismo “santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” (Hebreos 7.26).

Además, debemos hacer nuestra la promesa siguiente: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10.13).

Tomado del libro: En pos de la santidad
Jerry Bridges

TALLER DE TEATRO

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PREDICA 11/04/2010

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LA HISTORIA DE MOISES (PARTE 3)

LA HISTORIA DE MOISES (PARTE 2)

LA HISTORIA DE MOISES (PARTE 1)

EL PROGRESO DEL PEREGRINO

DIA DE FURIA A LA LIBERTAD

PERSECUCION INFERNAL

ENFRENTANDO GIGANTES

TIEMPO DE DESAFIO

DURO DE SALVAR

CICATRICES

EL ULTIMO VUELO

EL ASCENSO

EL BUEN SAMARITANO

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EL HOMBRE Y LOS PAJAROS

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LOS PRIMEROS FRUTOS

A PUNTA DE LANZA

VINO JESUS

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Estamos estudiando la crónica de Marcos acerca de lo que sucedió cuando vino Jesús. Esas dos palabras sencillas "vino Jesús" son siempre una fórmula para que se produzca un cambio dramático y radical. Esta semana pasé una tarde maravillosa escuchando a un hombre contar lo que le había sucedido en su vida, los cambios que se habían producido en su hogar y en su familia cuando Jesús entró en su corazón. En nuestro último estudio echamos un vistazo al principio del evangelio de Jesucristo, tal y como nos lo relata Marcos, el ministerio de Juan el bautista, ese extraño y al mismo tiempo maravilloso ministerio que se centraba en la necesidad del arrepentimiento, en el arrepentimiento como el lugar en el que Dios se encuentra con el hombre. El arrepentimiento es siempre el punto de partida en la relación con Dios. Un cambio de mente, una manera diferente de pensar acerca de uno mismo, acerca de cómo somos y cómo nos comportamos, así como cuáles son nuestras necesidades, el reconocimiento de la culpa y de nuestra necesidad ante Dios son todos aspectos del arrepentimiento y ahí es donde siempre se encuentra Dios con el hombre.

En los dos próximos párrafos relacionados con el capítulo 1, del versículo 9 al 15, nos encontramos en dos ocasiones con la frase "Jesús vino". En el versículo 9 dice: "Jesús vino de Nazaret de Galilea..." y nuevamente en el versículo 14 dice: "Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea..." Estos dos sucesos forman la estructura de nuestro estudio de hoy. Estamos mirando el principio del evangelio de Jesucristo, y Marcos dice que cuando Jesús vino, lo hizo de una manera doble. En el versículo 9 empieza el relato del bautismo y la tentación de Jesús. Marcos nos dice que Jesús vino, fue bautizado y fue tentado y ambas situaciones las presenta haciendo uso de la voz pasiva, es decir, es algo que le hicieron a Jesús. Por lo tanto, esto indica algo sobre la preparación de su ministerio.
Eran necesarias dos cosas antes de que comenzase: era necesario que fuese bautizado y que se sometiese a la tentación. Después de eso, se nos dice en el versículo 14, que fue llegó a Galilea predicando y en esa sola palabra queda constancia del contenido de la actividad que marcó toda la carrera de Jesús: fue predicando. Ese será el principio general de nuestro estudio. Echemos un vistazo a los dos actos de preparación, de los que nos habla Marcos, y que Jesús consideró necesarios para empezar su ministerio: "Aconteció en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y en seguida, mientras subía del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como paloma. Y vino una voz desde el cielo: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia." Los cuatro evangelios han dejado constancia del bautismo de Jesús. Por lo tanto, es evidente que fue un acontecimiento de gran importancia en la vida de nuestro Señor, a pesar de lo cual hay algo extraño en este bautismo. Como vimos la última vez, se había producido un gran despertamiento espiritual en Israel y eran literalmente miles las personas que abandonando sus hogares, sus trabajos, sus familias y salían de las ciudades para ir al desierto con el fin de escuchar a aquel hombre extraño y al mismo tiempo extraordinario. Juan el bautista, ese profeta vigoroso, elemental, incluso rudimentario, era a pesar de ello un hombre que decía cosas que llegaban al fondo del alma de las gentes y cuyas palabras hablaban acerca de sus necesidades. Salían de sus ciudades porque sentían el tormento de su culpa, su insuficiencia y su falta de sentido de la aceptación ante Dios. Juan les estaba ofreciendo una salida y ellos respondieron en grandes números. Juan bautizaba a todos los que se arrepentían, a los que reconocían su culpabilidad y buscaban el perdón de sus pecados. Como ya hemos visto, en eso consistía el énfasis del ministerio de Juan, que solo realizaba el bautismo como un símbolo de la limpieza de Dios en el caso de aquellos que verdaderamente reconocían su necesidad ante Dios, confesando sus pecados y eran miles los que lo hacían.
Pero cuando Jesús salió de Galilea para ser bautizado por Juan, éste protestó. Mateo nos dice que cuando Jesús fue a él Juan le dijo: "Yo necesito ser bautizado por ti y ¿tú vienes a mi?" Esa es una afirmación extraordinaria, especialmente si se tiene en cuenta que en aquel entonces Juan no sabía que Jesús era el Mesías. Es más, el Evangelio de Juan nos dice que Juan el bautista solo lo supo cuando el Espíritu de Dios descendió sobre Jesús y permaneció sobre él porque esa era la señal que Dios le había dado. Fue entonces cuando supo que Aquel era el que había de venir, es decir Aquel al que él había estado anunciando. Juan había conocido a Jesús desde la infancia, porque eran primos. Y si no podemos encontrarles faltas a nuestros familiares, ¿a quién se las podemos encontrar? Con todo y con eso, no deja de ser realmente extraordinario que al venir este familiar Juan le dijese: "no tienes necesidad de ser bautizado. ¿Por qué vienes a mi?" No había nada en la vida de Jesús que le hiciese pensar a Juan que Jesús tenía necesidad de arrepentirse y de pedir perdón por sus pecados.
Jesús le dio a Juan una respuesta de lo más asombrosa, según leemos en Mateo 3:15: "permítelo por ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia." ¿Por qué fue Jesús bautizado por Juan el bautista? No podemos dedicar mucho tiempo a esto, pero en este breve relato Marcos parece sugerir tres cosas que nos ayudarán a responder a esta pregunta. En primer lugar, el hecho de que Jesús fuese bautizado era un acto de identificación, puesto que se estaba identificando con nosotros. El ocupó nuestro lugar, pero empezó con el bautismo y no con la cruz. Ese fue el primer paso que conduce a esa relación que haría que posteriormente se hiciese pecado por nosotros, es decir, se convierte en lo que somos nosotros. Esta es la primera señal de su intención de hacerlo y, por ello, fue bautizado con el bautismo del arrepentimiento y la confesión de pecados. Pero fue además, como podemos ver en el relato de Marcos, un momento clave: "Y en seguida, mientras subía del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como paloma..." (Por cierto, en seguida o de inmediato parece ser la frase favorita de Marcos, pues hace uso de ella repetidamente en su relato.) Resulta altamente significativo que en el momento mismo en que Jesús ocupa nuestro lugar, el Padre le concede el don del Espíritu Santo y no hay mayor don que pueda serle dado por Dios a los hombres. Tampoco tenemos mayor necesidad como personas individuales que la de recibir el don del Espíritu Santo.
Porque es precisamente mediante el Espíritu Santo como el hombre puede vivir como desea hacerlo y como anhela hacerlo, pudiendo vencer el poder del pecado, la culpa y el temor que sentimos en nuestro interior. Por lo tanto, la necesidad primordial, elemental y fundamental que tienen los hombres culpables es la del don del Espíritu Santo y, por ello, cuando Jesús empezó a ocupar nuestro lugar, le fue concedido de inmediato el don del Espíritu Santo. Pero no es la primera vez que Jesús "tuvo" el Espíritu y no debemos de pensar de ese modo. Ha quedado constancia de que Juan el bautista había sido lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre. Y si esto es cierto en el caso de Juan, también lo era en el de Jesús, que vivió conforme al Espíritu durante los primeros años tranquilos que pasó en Nazaret. Se sometió a sus padres, se crió en una carpintería, aprendiendo el oficio y a pesar de que en esos tiempos no se produjeron acontecimientos notables en su vida y de que su vida fue una vida de lo más corriente en un pueblecito, no hay la menor duda de que Jesús vivió por el poder del Espíritu en su vida. Entonces ¿qué es lo que sucede al venir sobre El Espíritu en forma de paloma? La respuesta es que le está siendo dada una nueva manifestación del Espíritu, en términos de poder. Para usar el lenguaje de las Escrituras, en ese momento Jesús fue "ungido" por el Espíritu.
En los tiempos del Antiguo Testamento se ungía a los reyes y a los sacerdotes derramando aceite sobre sus cabezas, encomendándoles la función y el ministerio al que habrían de servir. Esa es la imagen de lo que estaba sucediendo en la vida de Jesús. Estaba siendo ungido con poder por Dios mediante la acción del Espíritu, el poder para hacer frente a las exigencias de su ministerio, al que está a punto de dedicarse,. Por eso es por lo que el Espíritu, en este sentido, está siempre relacionado con la manifestación del poder en una vida. Nuestro Señor fue ungido con poder y algunas semanas después, en la sinagoga de Nazaret, Lucas nos dice que Jesús citó un pasaje de Isaías 61 que trataba de ello y se aplicó las palabras a sí mismo. "El Espíritu del Señor Jehová está sobre mi, porque me ha ungido Jehová.
Me ha enviado para anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel, para proclamar el año de la buena voluntad de Jehová..." Estos fueron sus ministerio a lo largo de los próximos tres años y medio y su ministerio público comienza en esos momentos con la unción, llena de poder, del Espíritu Santo. Pero no pensemos en estos acontecimientos como si fuesen algo remoto a nosotros. Por sorprendente que parezca, todas las cosas que le sucedieron a Jesús pueden suceder, y de hecho debieran sucedernos a nosotros, en eso consiste el punto clave de esta enseñanza.
El estaba ocupando nuestro lugar y, por lo tanto, lo que le sucedió a él debería pasarnos a nosotros. Por eso es por lo que Jesús, cuando estaba con sus discípulos después de haber resucitado, les dijo: "Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra." Esto es cierto, es preciso que venga sobre nosotros el poder del Espíritu de Dios; necesitamos recibir el don del Espíritu Santo, para que tengamos poder para vivir como Dios quiere que lo hagamos. Ese es el poder que describe Jesús, el poder del amor como es lógico, un amor que puede ser atacado y fustigado, incluso destruido, pero que a pesar de ello puede resucitar, por así decirlo, y salir ganando y esa es la clase de amor asombroso que Jesús pone en movimiento. No cabe duda de que en la actualidad la mayor fuerza existente en el mundo es el amor, a pesar de lo cual no es la clase de poder que amenaza, que separa o que destruye, sino que reúne y sana. Es rechazado, dejado de lado y pisoteado, pero brota una y otra vez. De modo que la paloma resulta un símbolo de lo más apropiado de la nueva vida acerca de la cual vino a enseñar nuestro Señor.
En el mundo se nos enseña que la vida se vive conforme al principio de la supervivencia de los más fuertes. La filosofía de la vida que defiende el mundo es la de "haz lo que sea para llegar a lo más alto, atropella a otros para conseguir lo que quieres. El poder te da todo el derecho y cada hombre debe luchar por sí mismo." Pero Jesús vino para enseñarnos otra manera, la única que realmente funciona. Puede que el mejor modo de describirla sea "la supervivencia de los más humildes". La virtud que siempre deben intentar tener los cristianos es la de la modestia, la humildad. Jesús dijo "cualquiera que anhele hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor." La humildad hace que se manifieste en nuestra vida todo el poder de Dios, mientras que el orgullo le convierte en nuestro enemigo, haciendo que nos hundamos, derrotándonos de todas las maneras que puede. El tercer aspecto de este bautismo es la señal de garantía para Jesús, pues se oye una voz del cielo que dice: "tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia." En Mateo lo dice de una manera un poco diferente: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Esto fue dicho para testimonio a los que estaban contemplando la escena, pero Marcos y Lucas nos informan que la voz dijo: "Tú eres mi Hijo amado..." dirigiéndose a Jesús. Se han producido toda clase de discusiones entre los eruditos en cuanto a saber cuál de estas versiones es la correcta, lo cual indica lo poco que entendemos los caminos de Dios. Estoy convencido de que ambas son correctas, que los que estaban a su alrededor escucharon una voz que decía "este es mi Hijo amado" como el sello de la aprobación de Dios por los treinta años que había pasado en Nazaret, esos años tranquilos, sin acontecimientos destacados de la vida de Jesús, acerca de los cuales la Escritura guarda silencio.
Los hombres se han preguntado: "¿sería posiblemente como los demás hombres, habiendo pecado de la misma manera?" "Tal vez desobedeciese a sus padres, se metiese en peleas, pegando puñetazos o tal vez hiciese cosas aún peores, no lo sabemos", pero Dios el Padre dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" lo cual es un testimonio de la pureza de esos años. Pero lo que Jesús oyó, fue "tú eres mi Hijo amado" dirigiéndose directamente a él, como para que se sintiese seguro y tranquilo. No debemos de pensar en Jesús como si automáticamente tuviese el poder contra todos los obstáculos, las amenazas y los temores. Era un hombre, es lo que nos dicen las Escrituras. Era como nosotros, y le asaltaban todas las perniciosas amenazas con la que nos hemos tenido que enfrentar los humanos. Sintió como nosotros y necesitaba que le tratasen como nosotros necesitamos que nos traten. Necesitaba la seguridad de que el Padre reconocía quién era. Los psicólogos nos dicen que si no sabemos quiénes somos, no tendremos serenidad ni confianza en nosotros mismos.
Tenemos que saber quiénes somos antes de estar seguros de lo que decimos y lo que hacemos y eso es lo que Dios le dio a Jesús, la seguridad de saber que era su Hijo amado. ¿Sabes una cosa? Eso es exactamente lo que nos dice a nosotros. Lo glorioso de este mensaje del evangelio es que Dios está dispuesto a tratarnos exactamente como trató a Jesús y por eso, todos nosotros deberíamos decirnos a nosotros mismos cada mañana: "esto es lo que me está diciendo mi Padre: ÎTú eres mi hijo amado, en quien tengo complacencia.â" Eso es lo que nos da el sentido de la seguridad y de nuestra identidad, del lugar que ocupamos, lo cual significa que podemos estar tranquilos y no sentirnos amenazados cuando todo se hunde a nuestro alrededor.
De ahí viene, no hay ninguna otra fuente. Por eso fue por lo que Jesús pudo empezar su ministerio con ese sentimiento de seguridad en su Padre, de que todo iba bien en su vida. A continuación Marcos nos presenta el segundo acto de la preparación, el de la tentación de Jesús en los versículos 12 y 13: "En seguida el Espíritu le impulsó al desierto y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba con las fieras y los ángeles le servían." Parte de la preparación por la que tuvo que pasar Jesús fue esta tentación a la que se tuvo que someter. Tanto Mateo como Lucas escriben al respecto además de hacerlo Marcos, pero Juan lo omite. Sin embargo, fue necesario que nuestro Señor se sometiese a estas pruebas. Fíjese en las palabras tan fuertes que usa Marcos para referirse a ello. Aunque su relato es muy breve, es altamente sugestivo. Aquí tenemos tres cosas. En primer lugar, el Espíritu le llevó de inmediato (ahí tenemos una vez más esa expresión) al desierto, le impulsó a ir, lo cual significa que Jesús sintió un fuerte apremio, el fuerte impulso de ir al desierto y enfrentarse con el tentador en su propio terreno. La semana pasada estuve viendo a un grupo de muchachos que salían a jugar al fútbol. Se trataba evidentemente de un equipo de novatos, con sus rostros ansiosos, atentos y alerta, evidentemente interesados en lo que se disponían a hacer. Me hizo recordar el año en que me presenté a las practicas de fútbol. No pude evitar recordar cómo me sentí, fue algo que sentí que debía hacer para demostrar mi hombría, a pesar de lo cual me daba un poco de temor. No sabía lo que me haría y recuerdo aquella primera mañana cuando salí a practicar con todos los demás chicos, ansioso por hacerlo, deseándo hacerlo, sintiendo que debía hacerlo, pero en el fondo sintiéndome asustado, pero no deseando admitir todos mis temores. Algo así debió sentir Jesús al enfrentarse con la tentación. Sentiría el fuerte impulso de demostrar su virilidad antes de llegar a ese encuentro decisivo con el demonio en la cruz. Tenía que ser tentado, tenía que pasar por ello por su propio bien. No se atrevió a salir para dedicarse a su ministerio sin haberse sometido antes a la prueba. Fue impulsado por el Espíritu a aquel lugar para que pudiese saber lo que llevaba en su interior, lo que podría y lo que no podría soportar. La intención era fortalecerle. Eso es lo que siempre hace Dios con sus hombres y mujeres, les endurece obligándoles a pasar por esta clase de experiencias y es lo que le pasó a Jesús. Se nos dice que pasó por pruebas muy duras y completas. Durante cuarenta días fue sometido a prueba en el desierto, siendo tentado por Satanás.
Estar cuarenta días sin comer es mucho tiempo. Yo he ayunado en ocasiones hasta tres días y se me ha hecho bastante insoportable, puesto que el hambre aumenta al pasar los días. Después de un tiempo desaparece, pero luego vuelve a aparecer de un modo más intenso. ¡Y cuarenta días es mucho tiempo! Hace cuarenta días (cuando fue pronunciado este mensaje) era el 20 de Agosto. Gerald Ford llevaba menos de diez días como Presidente y todos los tumultuosos acontecimientos que han tenido lugar desde entonces han ocurrido todos ellos en un período de cuarenta días. ¡Si Jesús hubiese comenzado su ayuno hace cuarenta días, qué largos habrían parecido! Los acontecimientos por los que hemos pasado solo han servido para dramatizar la gravedad de esta prueba. Marcos sugiere cosas que no sugieren otros escritores, durante esos cuarenta días que fue tentado por el demonio. En otras palabras, el demonio vino para probarle de todas las maneras posibles, en cuerpo, alma y espíritu. Le estuvo tanteando y asaltando, le zarandeó, le estuvo estudiando y metiéndose con él, bombardeándole con cada pensamiento y tentación por las que nosotros los seres humanos podemos pasar. Al leer los otros relatos se dará usted cuenta de que Mateo y Lucas han reunido las tentaciones finales, las poderosas pruebas a las que Satanás sometió a Jesús. Pero estas indican la naturaleza de las pruebas por las que tuvo que pasar durante todo el período de cuarenta días, ideadas por el tentador por excelencia, aquel que sabe cómo descubrir las debilidades de nuestros corazones, que sabe cómo llegar a nosotros y cómo hacer que nos enfademos. En el desierto Jesús fue tentado, presionado, puesto a prueba y asaltado de todas las maneras posibles.
Su hambre física representa todas las experiencias por las que pasamos cuando las circunstancias se ponen en contra de nosotros. ¿Cuántos de nosotros nos hemos dejado derrotar solo por eso? No creo que Jesús supiese que tenía que permanecer durante cuarenta días en el desierto, no sabría cuánto tiempo tenía que estar allí. Esperaría que Dios supliese sus necesidades en cualquier momento, pero su privación siguió semana tras semana, mientras su cuerpo se sentía cada vez más débil. El tentador se presentaría y le diría: "A Dios ya no le importas. Te ha abandonado. ¿Dices que eres el Hijo de Dios? ¡Pues no ha suplido tus necesidades ni mucho menos!" Así es como Satanás nos intimida ¿no es cierto? Las cosas salen mal y no llega la provisión.
Perdemos nuestro trabajo, nos quedamos sin dinero, o nos encontramos con unas tremendas responsabilidades. No somos como debiéramos ser para afrontar la necesidad y nos preguntamos "¿dónde está Dios?" Esa fue la tentación con la que se enfrentó Jesús. .
Entonces se produjo la soledad de espíritu, puesto que tuvo que estar solo, sin compañía humana, durante cuarenta días. Eso haría que sintiese el anhelo de demostrar quién era delante de los hombres y conseguir su aceptación, hasta su admiración. Todo ello tuvo su culminación en el momento en que el tentador le llevó al pináculo del templo y le dijo que se tirase: "los hombres te seguirán cuando vean que Dios te ha apoyado de un modo sobrenatural." Jesús tuvo que someterse a dolorosas tentaciones para conseguir la aprobación de los hombres mediante el ejercicio del poder aparte de la voluntad de Dios. ¡Y cómo somos tentados de esa manera! No hay diferencia alguna.
Entonces se produjo la última tentación. Cuando Jesús más vulnerable era, el demonio le sugirió que había una manera para conseguir lo que quería, valiéndose de un atajo, que no representaría la muerte para él. Era algo que tendría a su alcance sin tener que pasar por la cruz. Llevó a Jesús a un monte alto y le mostró todos los reinos del mundo y le dijo: "Puedes tenerlo todo si tan solo te postras ante mi y me adoras." Nuestro Señor se tuvo que enfrentar con todas las tentaciones de la misma manera que tenemos que hacerlo nosotros, sencillamente depositando su confianza en lo que ha escrito Dios en su Palabra: "Escrito está..." Lo dijo en tres ocasiones.

En los aspectos físicos, mentales y espirituales de su vida, ha quedado escrito. ¿Sabe una cosa? Dios hace eso todo el tiempo, no ha dejado de someter a las personas a prueba. Es algo cuyo propósito es endurecernos y fortalecernos. Permítame compartir con usted un poema con el que me encontré: Cuando Dios quiere instruir al hombre y cuando quiere deleitarle, y cuando quiere hacerle hábil; cuando Dios quiere moldear al hombre para que represente el más noble papel, cuando desea de todo corazón crear a un hombre grande y atrevido de modo que el mundo entero se sorprenda, contemplemos sus métodos, sus modos como le perfecciona sin reparos al que cual realeza escoge. Cómo le trata cual martillo hiriéndole, golpeando duro, dándole forma haciendo de él formas de barro que solo Dios alcanza a comprender. Mientras clama su torturado corazón y eleva manos clamorosas. Como retuerce, siempre sin romper porque desea siempre el bien. Cómo Dios usa al que ha escogido, Y con sus fines le fusiona, con cada acto, induciéndole a poner a prueba su esplendor. Dios sabe lo que le está haciendo. Claro que sabe lo que hace. Eso fue lo que hizo con Jesús, con el propósito de endurecerle, de ponerle a prueba y de fortalecerle. Hay algo más que nos dice Marcos acerca de la tentación por la que pasó Jesús. A pesar de que no contó con ayuda humana y a pesar de verse atacado de tantas maneras, no estuvo solo. Se vio sustentado por el ministerio de consuelo que se presentó de manera extraordinaria: estuvo con las bestias salvajes y los ángeles vinieron a ministrarle. Pero no leamos "bestias salvajes" como si tuviésemos que temer su ataque. En aquella región desértica estuvo rodeado por leopardos, leones, osos y otros animales salvajes, pero Jesús no les temía porque Marcos nos dice que estaba con ellos, fueron sus compañeros, ayudándole y consolándole. Me imagino a Jesús, su cuerpo aterido por el frío causado por el hambre, acurrucado entre dos pumas, ministrado físicamente por los animales salvajes.
Además los ángeles le ministraron, lo cual significa que su vida mental e interior no se vio descuidada, sus emociones se vieron sostenidas y sus facultades mentales se conservaron claras. Ese es el ministerio de los ángeles, aunque invisibles, pero reales. Muchos de nosotros hemos experimentado el ministerio de los ángeles sin saberlo siquiera. En ocasiones cuando de repente se eleva nuestro espíritu, y ni siquiera sabemos por qué, es debido al ministerio de los ángeles. Y Jesús se vio sostenido de ese modo. Finalmente, equipado por el Espíritu, endurecido, habiendo sido probado, Jesús regresa a Galilea: "Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios, diciendo: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentios y creed en el evangelio!" Aquí Marcos se está saltando un año entero del ministerio de Jesús. Es preciso hallar los detalles en el evangelio de Juan, porque solo él ha dejado constancia de su ministerio, su encuentro con Nicodemo, la mujer junto al pozo, la boda en Canaa, etc. Marcos pasa por encima de todo ello silenciándolo y comienza su relato acerca del ministerio e Jesús con el llamamiento de los discípulos junto al Mar de Galilea, pero hay dos cosas que enfatiza acerca de Jesús. Primero, que vino predicando el evangelio de Dios.
El método que usaba era la predicación. No creo que la predicación se vea nunca precedida por ninguna otra cosa porque predicar es, en esencia, revelar la realidad. Es permitir que las personas vean lo que realmente nos ofrece la vida a nuestro alrededor, la auténtica verdad sobre la vida. La verdadera predicación es siempre así. Según palabras de Pablo: "por la clara demostración de la verdad, nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios." Esa es la verdadera predicación y para eso precisamente vino Jesús. Vino para abrir los ojos a las gentes para que viesen lo que estaba sucediendo realmente en sus vidas. En segundo lugar su mensaje era "el reino de Dios se ha acercado". "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado." ¿Qué quería decir con eso de "el reino de Dios"? Lo que quiere decir es todas las cosas acerca de las cuales hemos estado hablando. El hecho es que estamos rodeados por un reino espiritual invisible, tanto malvado como bueno, que ejerce su influencia sobre nosotros. En ese reino Jesús es el Señor y reina de modo supremo. Y ese reino gobierna todos los acontecimientos de la historia y todo lo que pasa en nuestra vida diaria y nuestras circunstancias. De modo que cuando estamos relacionados con el reino de Dios, estamos relacionados con la fuerza suprema, que gobierna todo lo que somos y tenemos y, de ese modo, nos relacionamos con la realidad. Jesús vino con las buenas nuevas de que el poder de Dios está ahora a nuestro alcance para sacarnos del estancamiento impotente en el que ha caído el hombre. Las Escrituras nos dicen que el hombre, en su condición natural, es impotente. Por mucho que nos complazca creer que podemos hacer algo para corregir nuestra condición, nos encontraríamos totalmente impotentes y sin esperanza sin la ayuda de Dios. De hecho, la vida humana resultaría imposible. Sin la misericordia de Dios, sin su mano para limitar las fuerzas que nos afectan, ni siquiera podríamos sentarnos juntos en la misma habitación, nos tiraríamos el uno sobre el cuello del otro, sacándonos los ojos, de modo vengativo y odiándonos unos a otros, como animales, destruyéndonos a nosotros mismos. Pero la misericordia de Dios impide que hagamos eso y las buenas noticias son que se ha producido una ruptura y ha llegado hasta nosotros el poder de Dios.

Jesús vino para anunciar que el Rey está cerca, Aquel que puede controlar una vida, poner orden en ella, traer paz y armonía y suplir el poder capaz de producir un temperamento que nadie puede rivalizar. Ese es el reino de Dios. No es comida ni bebida, nos dice Pablo, sino la justicia, el gozo y la paz en el Espíritu Santo. El reino está cerca. Y el lugar para recibirlo es el arrepentimiento, el reconocimiento de nuestra necesidad. La ayuda de Dios está a disposición de cualquiera y para todo aquel que lo desee, siempre y cuando estemos dispuestos a reconocer que no podemos vivir sin ella. Por eso fue por lo que dijo Jesús "bienaventurados los pobres de espíritu, porque de los tales es el reino de los cielos."

 Oración
Padre celestial, te doy gracias por las buenas noticias de que Jesús vino a predicar, por las asombrosas buenas noticias de que se ha encontrado una solución al dilema humano, por que la falta de esperanza y la impotencia de nuestra condición natural han sido derribadas por el Dios de la gloria y de la gracia. Señor, ayúdanos a recibirlo de manos de Jesús el rey. Ayúdanos a creer en El, a creer en el evangelio, a que sepamos descansar en él, a que no nos limitemos sencillamente a creerlo como verdad, sino a actuar conforme a él y a vivir según tu Palabra. Lo pedimos en el nombre de Jesús, amen `°`
por Ray C. Stedman

Las Escrituras y La Oración

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Las Escrituras y La Oración ♥`°`°¤,¸.••♫♪.¸¸.•.♥`°`°¤,¸.••♫♪.¸¸.•.•♫♪.¸¸.•.♥`°`°¤,¸.•♥`°`

Un cristiano que no ora es simplemente una contradicción. Como el niño que nace muerto es un niño muerto, un creyente profeso que no ora está desprovisto de vida espiritual. La oración es el respirar de la nueva naturaleza del creyente, como la Palabra de Dios es su alimento. Cuando el Señor dijo al discípulo de Damasco que Saulo de Tarso se había convertido de veras, le dijo: "He aquí, Saulo ora" (Hechos 9: 11). En muchas ocasiones el altivo fariseo había doblado sus rodillas ante Dios y había cumplido sus «devociones», pero esta vez era la primera vez que "oraba". Esta importante distinción debe ser subrayada en este día de fórmulas sin poder (2ª Timoteo 3:5).
Aquellos que se contentan con dirigirse a Dios de modo formal no le conocen; porque "el espíritu de gracia, el de suplicación" (Zacarías 12: 10), no se separan nunca. Dios no tiene hijos en su familia regenerada que sean mudos. "¿No vengará Dios a sus escogidos que claman a El de noche y de día?" (Lucas 18:7). Sí, «claman» a El, no meramente «rezan» sus oraciones. Pero es probable que el lector se sorprenda cuando siga leyendo que el autor cree que, probablemente, el propio pueblo de Dios ¡peca más en sus esfuerzos para orar que en relación con ningún otro objetivo en que se ocupa! ¡Qué hipocresía hay en la oración, cuando debería haber sinceridad! ¡Qué exigencias tan presuntuosas, cuando debería haber sumisión! ¡Qué formalismo, cuando tendría que haber corazones quebrantados! ¡Cuán poco sentimos realmente los pecados que confesamos, y qué poco sentido de la profunda necesidad de su misericordia! E incluso cuando Dios consiente en librarnos de estos pecados, hasta cierto punto, qué frialdad en el corazón, qué incredulidad, cuánta voluntad propia y autocomplacencia. Los que no tienen perceptividad para estas cosas son extraños al espíritu de la santidad. Ahora bien, la Palabra de Dios debería dirigirnos en oración.
Por desgracia, cuán a menudo hacemos que nuestra inclinación carnal sea la que dirige nuestras peticiones. Las Sagradas Escrituras nos han sido dadas para que "el hombre de Dios sea enteramente apto, bien pertrechado para toda buena obra" (2ª Timoteo 3:17). Como que debemos "orar en el Espíritu" (Judas 20), se sigue que nuestras oraciones tienen que estar de acuerdo considerando que El es el autor de ellas. Se sigue también que según la medida en que la Palabra de Cristo mora en nosotros en "abundancia" (Colosenses 3:16), o escasamente, más (o menos) estarán nuestras peticiones en armonía con la mente del Espíritu, porque «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34).
En la medida en que atesoramos la Palabra de Dios en nuestro corazón, y ésta limpia, moldea y gobierna nuestro hombre interior, serán nuestras oraciones aceptables a la vista de Dios. Entonces podemos decir, como dijo David en otro sentido: "Todo es tuyo y de lo recibido de tu mano te damos" (1ª Crónicas 29:14). Así que la pureza y el poder de nuestra vida de oración son otro índice por el cual podemos decidir la extensión de los beneficios que sacamos de la lectura y estudio de las Escrituras. Si nuestro estudio de la Biblia, bajo la bendición del Espíritu, no nos resarce del pecado de la falta de oración, revelándonos el lugar que la oración debe ocupar en nuestra vida diaria, y en realidad no nos lleva a pasar más tiempo en el lugar secreto con el Altísimo; si no nos enseña cómo orar de modo más aceptable a Dios, cómo hacer nuestras sus promesas y reclamarlas, cómo apropiarnos sus preceptos y hacer de ellos nuestras peticiones, entonces, no sólo no nos ha servido para enriquecer el alma el tiempo que hemos pasado leyendo y meditando la Palabra, sino que el mismo conocimiento que hemos adquirido de la letra, servirá para nuestra condenación en el día venidero.
 "Sed hacedores de la Palabra, no solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos" (Santiago 1:22). Se aplica a sus amonestaciones a la oración y a todo lo demás. Veamos ahora siete diferentes criterios. 1. Nos beneficiamos de las Escrituras cuando nos ayudan a comprender la importancia profunda de la oración. Es de temer que muchos lectores de la Biblia de hoy (y aun estudiosos) no tienen convicciones profundas de que una vida de oración definida es absolutamente necesaria para andar y comunicar con Dios, como lo es para la liberación del poder del pecado, las seducciones del mundo o los asaltos de Satán. Si esta convicción realmente poseyera sus corazones, ¿no pasarían más tiempo con el rostro delante de Dios? Es inútil, si no peor, replicar: "Hay una gran cantidad de obligaciones que tengo que cumplir y ocupan el tiempo que usaría para la oración, a pesar de que me gustaría hacerla".
Pero, queda el hecho que cada uno de nosotros pone tiempo aparte para lo que consideramos es imperativo. ¿Quién vive una vida más activa que la que vivió nuestro Salvador? A pesar de ello encontró mucho tiempo para la oración. Si verdaderamente deseamos ser intercesores y hacer súplicas ante Dios y usamos en ello todo el tiempo disponible que tenemos ahora, El ordenará las cosas de modo que tendremos más tiempo. La falta de convicción positiva en la profunda importancia de la oración se evidencia claramente en la vida corporativa de los cristianos profesos.
Dios ha dicho sencillamente: "Mi casa será llamada casa de oración" (Mateo 21:13). Notemos: no "casa de predicación o de cánticos", sino de oración. Sin embargo, en la gran mayoría de las iglesias, incluso dentro de la ortodoxia, el ministerio de la oración ha pasado a ser negligible. Hay todavía campañas evangelísticas, Convenciones de enseñanza de la Biblia, pero cuán raramente se oye de dos semanas puestas aparte para oraciones especiales. Y ¿qué beneficio proporcionan estas "Convenciones de la Biblia" a las iglesias si su vida de oración no es reforzada? Pero, cuando el Espíritu de Dios aplica con poder en nuestros corazones palabras como: "Velad y orad, para que no entréis en tentación" (Marcos 14: 38); "En toda suplicación y ruego y acción de gracias sean notorias vuestras peticiones delante de Dios" (Filipenses 4:6); "Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias" (Colosenses 4:2), entonces nos beneficiamos de las Escrituras.
2. Nos beneficiamos de las Escrituras cuando nos hacen sentir que no sabemos bastante cómo orar. «No sabéis pedir como conviene» (Romanos 8:26). ¡Cuán pocos cristianos creen esto verdaderamente! La idea más común es que la gente sabe bastante bien lo que debe pedir, sólo que son descuidados o son malos, y dejan de orar por lo que saben bien que es su deber. Pero, este concepto discrepa por completo de la declaración inspirada de Romanos 8:26. Hay que observar que observar que esta afirmación que humilla a la carne, no se hace sobre los hombres en general, sino de los santos de Dios en particular, entre los cuales el apóstol no vacila en incluirse el mismo: "No sabemos lo que hemos de pedir como conviene". Si ésta es la condición del hombre regenerado, mucho peor será la de no regenerado. Con todo, una cosa es leer y asentir mentalmente lo que dice el versículo, y otra tener una comprensión de experiencia, porque para que el corazón sienta lo que Dios requiere de nosotros. El mismo debe obrarlo en nosotros y por medio de nosotros.
Digo mis oraciones con frecuencia, Pero, ¿oro en verdad? Y van los deseos de mi corazón, ¿Conforme a las palabras? Lo mismo serviría arrodillarme Y adorar a una piedra, Que ofrecer a Dios como plegaria Nada más que palabras, Y labios que se mueven. Ya hace muchos años que mí madre me hizo aprender de memoria estas líneas -la cual ya "está presente ahora en el Señor", pero su mensaje, vivo todavía, me martillea la mente. El cristiano no puede orar a menos que el Espíritu Santo se lo haga posible, lo mismo que no puede crear un mundo. Esto ha de ser así, porque la oración real es una necesidad sentida que ha sido despertada en nosotros por el Espíritu, de modo que pedimos a Dios, en el nombre de Cristo, aquello que está de acuerdo con su santa voluntad. "Y ésta es la confianza que tenemos ante él, que si pedirnos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye" (1ª Juan 5:14).
Pero, el pedir algo que no es conforme a la voluntad de Dios no es orar, sino atrevimiento. Es verdad que Dios nos revela su voluntad, y la podemos conocer a través de su Palabra, sin embargo, no es de la manera que un libro de cocina nos da recetas culinarias para la preparación de platos. Las Escrituras frecuentemente enumeran principios que requieren un continuo ejercicio del corazón y ayuda divina para que veamos su aplicación a los diferentes casos y circunstancias.
De modo que nos beneficiamos de las Escrituras cuando aprendemos en ellas nuestra profunda necesidad de clamar "Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11: 1) y nos vemos constreñidos a pedirle a El espíritu de oración. 3. Nos beneficiamos de las Escrituras cuando nos damos más cuenta de nuestra necesidad de la ayuda del Espíritu. Primero, que nos haga conocer nuestras verdaderas necesidades. Tomemos, por ejemplo, nuestras necesidades materiales.
Con cuánta frecuencia nos hallamos en una situación externa difícil; las cosas nos oprimen, y deseamos ser librados de estas tribulaciones y dificultades. Sin duda, pensamos que aquí sabemos «qué» es lo que tenemos que pedir. De ninguna manera y, al contrario, la verdad es que a pesar de nuestros deseos de alivio, somos tan ignorantes, nuestro discernimiento está tan embotado, que (incluso cuando se trata de una conciencia acostumbrada) no sabemos qué clase de sumisión a su agrado Dios puede requerir, o cómo podemos santificar estas aflicciones para nuestro bien interior. Por tanto, Dios considera las peticiones de muchos que claman pidiendo ayuda sobre cosas externas «aullidos», y no clamar a El con el corazón (ver Oseas 7:14). "Porque ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre en la vida?" (Eclesiastés 6:12). Ah, la sabiduría celestial es necesaria para enseñarnos sobre nuestras necesidades» temporales, a fin de hacer de ellas un asunto de oración según la mente de Dios.
Quizá puedan añadirse unas pocas palabras a lo que ya se ha dicho. Podemos pedir sobre cosas temporales escrituralmente (Mateo 6:11, etc.), pero con una triple limitación. Primero, de modo incidental y no de modo primario, porque no son éstas las cosas de las que se preocupan los cristianos de modo principal (Mateo 6:33). Las cosas que deben buscarse primero y sobre todo, son las cosas celestiales y eternas (Colosenses 3:l), mucho más importantes y valiosas que las temporales. Segundo, de modo subordinado, como medio para un fin. El buscar cosas materiales de Dios no ha de ser a fin de conseguir satisfacción, sino como una ayuda para agradarle más.
Tercero, de modo sumiso, no imperioso, porque esto sería el pecado de presunción. Además, no sabemos si el que se nos concediera gracia sobre algo temporal contribuiría realmente a nuestro bienestar supremo (Salmo 106:18) y por tanto debemos dejarle a Dios que decida. Tenemos necesidades interiores también, además de las exteriores.
Algunas pueden ser discernidas a la luz de la conciencia, tales como la culpa y la impureza del pecado, los pecados contra la luz y la naturaleza y la simple letra de la ley. Sin embargo, el conocimiento que tenemos de nosotros mismos por medio de la conciencia es tan oscuro y confuso que, aparte del Espíritu, no somos capaces de descubrir la verdadera fuente de purificación. Las cosas sobre las cuales los creyentes tienen que tratar primariamente con Dios en sus súplicas son el esta y la disposición de su alma, o sea espiritual. Por eso, David no estaba satisfecho con confesar las transgresiones que conocía y su pecado original (Salmo 51:1-5), sino que dándose cuenta de que no puede entender bien sus propios errores, desea ser limpiado de los "errores ocultos" (Salmo 19:12); pero le pide también a Dios que emprenda una búsqueda de su corazón para encontrar lo que pueda escapársele (Salmo 139:23,24), sabiendo que Dios requiere principalmente "verdad en lo íntimo" (Salmo 51: 6). Así que en vista de (1ª Corintios 2:10-12, deberíamos buscar la ayuda del Espíritu para que podamos pedir de modo aceptable a Dios.
4. Estamos beneficiándonos de las Escrituras cuando el Espíritu nos enseña el recto propósito de la oración. Dios ha establecido la ordenanza de la oración por lo menos con un triple designio. Primero, que el Dios Trino sea honrado, porque la oración es un acto de adoración, rendición de homenaje; al Padre como Dador, en el nombre del Hijo por medio del cual únicamente podemos acercarnos a El, a través del poder que nos impulsa. y dirige del Espíritu Santo. Segundo: para humillar nuestros corazones, porque la oración está ordenada para traernos a un lugar de dependencia, para desarrollar en nosotros un sentimiento de nuestra insignificancia, al admitir que sin el Señor no podernos hacer nada, y que somos como mendigos pidiendo todo lo que somos y tenemos. Pero, cuán débilmente se cumple esto (si es que :se cumple) en nosotros, hasta que el Espíritu nos lleva de la mano, quita nuestro orgullo, y da a Dios el verdadero lugar en nuestros corazones y pensamientos. Tercero, como un medio de obtener para nosotros mismos las cosas buenas que pedimos. Es de temer que una de las principales razones por las que muchas oraciones quedan sin contestar es que tenemos un objetivo equivocado o sin valor. Nuestro Salvador dice: «Pedid y recibiréis» (Mateo 7:7); pero Santiago afirma de algunos que «Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites». (Santiago 43). El orar pidiendo algo, pero no de modo expreso con miras a aquello para lo cual Dios lo ha designado, es «pedir mal»; y por tanto sin propósito eficaz. Toda la confianza que tenemos en nuestra propia sabiduría e integridad, si se nos deja proseguir nuestros objetivos nunca se ajustará a la voluntad de Dios.
Hasta que el Espíritu restringe a la carne en nosotros, nuestros afectos propios naturales desordenados interfieren con nuestras súplicas, á las hacen inservibles. "Todo lo que hacéis, hace lo para la gloria de Dios" (1ª Corintios 10:31), sin embargo, nadie excepto el Espíritu puede hacer que nos subordinemos en nuestros deseos a la gloria de Dios. 5. Nos beneficiamos de las Escrituras cuando nos enseñan a reclamar las promesas de Dios. La oración debe ser hecha con fe (Romanos 10: 14), de lo contrario Dios no la escuchará. Ahora bien, la fe tiene respeto a las promesas de Dios (Hebreos 4:1; Romanos 4:21); si, por tanto, no comprendemos qué es lo que Dios ha prometido, no podemos orar. «Las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios» (Deuteronomio 29:29), pero la declaración de su voluntad y la revelación de su gracia nos pertenecen, y son nuestra regla. No hay nada que podamos necesitar que Dios no se haya comprometido a proporcionárnoslo, si bien de tal forma y bajo tales limitaciones que aseguren que será para nuestro bien y nos serán útiles.

Por otra parte, nada hay que Dios haya prometido, que no tengamos necesidad de ello, o que de una manera u otra no nos afecte como miembros del cuerpo místico de Cristo. Por ello, cuanto mejor estemos familiarizados con las promesas divinas, y cuanto más comprendamos sus bondades, gracia y misericordia preparadas y propuestas en ellas, mejor equipados estamos para orar de modo aceptable. Algunas de las promesas de Dios son generales más bien que específicas; algunas son condicionales, otras incondicionales, algunas se cumplen en esta vida, otras en la vida venidera. Tampoco podemos nosotros discernir por nuestra cuenta qué promesa es más apropiada para nuestro caso particular y la situación presente, o cómo apropiarla por fe y reclamarla rectamente de Dios.
Por tanto, se nos dice de modo explícito: "Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha otorgado gratuitamente." (1ª Corintios 2:11,12). Si alguien contestara: si se requiere tanto para que una oración sea aceptable, si no podemos presentar peticiones a Dios con menos molestia de la que se indica, habrá pocos que quieran persistir durante algún tiempo en este deber, lo único que podríamos decirle es que esta persona no tiene la menor idea de lo que es orar ni parece tener interés en saberlo. 6. Nos beneficiamos de las Escrituras cuando nos llevan a una completa sumisión a Dios. Como se dijo antes, uno de los propósitos divinos al establecer la oración como una ordenanza es para ayudarnos a sentirnos humildes. Esto se muestra exteriormente cuando doblamos las rodillas ante el Señor. La oración es un reconocimiento de nuestra impotencia, un mirar a Dios de quien esperamos ayuda. Es admitir su suficiencia para suplir nuestra necesidad. Es el hacer conocidas nuestras "peticiones" (Filipenses 4:6) a Dios; pero peticiones es algo muy distinto de "requerimientos". "El trono de la gracia no existe para que nosotros podamos acudir a él para obtener satisfacciones de nuestras pasiones" (Wm. Gurnall). Hemos de presentar nuestro caso delante de Dios, pero dejar que su sabiduría superior prescriba la forma de decidirlo. No debe haber intentos de imposición, ni podemos "reclamar" nada de Dios, porque somos como mendigos dependientes de su misericordia. En todas nuestras peticiones debemos añadir: "Sin embargo, hágase tu voluntad, no la mía". Pero, ¿no puede la fe presentar a Dios sus promesas y esperar una respuesta? Ciertamente; pero debe ser la respuesta de Dios.
Pablo pidió a Dios que le quitara la espina de la carne tres veces; pero en vez de hacerlo el Señor le dio gracia para sobrellevarla (2ª Corintios 12). Muchas de las promesas de Dios son generales, en vez de personales. Ha prometido pastores, maestros Y evangelistas a su Iglesia, y con todo hay muchos grupos de creyentes que languidecen por falta de ellos. Algunas de las promesas de Dios son indefinidas y generales en vez de absolutas y universales: como por ejemplo, en Efesios 6:2,3. Dios no se ha obligado a dar nada de modo específico, a conceder la cosa particular que pedimos, incluso cuando pedimos con fe. Además, El se reserva el derecho de decidir el momento y sazón para concedernos sus misericordias. "Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra sus ordenanzas; buscad la justicia, buscad la mansedumbre; quizá quedaréis resguardados en el día del enojo de Jehová." (Sofonías 2:3). Por el hecho de que "quizá" Dios me conceda una misericordia temporal determinada, es mi deber presentarme ante El y pedirla, sin embargo, debo estar sumiso a su voluntad para la concesión de la misma. 7. Estamos beneficiándonos de las Escrituras cuando la oración se vuelve un gozo real y profundo. El mero "decir nuestras oraciones" cada mañana y noche es una tarea pesada, un deber que debe ser cumplido que nos hace dar un suspiro de alivio cuando hemos terminado.
Pero el presentarnos realmente ante la presencia de Dios, para contemplar la gloriosa luz de su faz, para estar en comunión con El en el propiciatorio, es un anticipo de la bienaventuranza eterna que nos aguarda en el cielo. Quien es bendecido con esta experiencia dice con el salmista: "El acercarme a Dios es el bien". (Salmo 73:8.) Sí, bien para el corazón, porque le da paz; bien para la fe, porque la fortalece; bien para el alma, porque la bendice. Es la falta de esta comunión del alma con Dios que se halla a la raíz de la falta de respuesta a nuestras oraciones: "Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón." (Salmo 37:4.) ¿Qué es lo que, bajo la bendición del Espíritu, produce este gozo en la oración? Primero, es el deleite del corazón en Dios como el Objeto de la oración, y particularmente el reconocer y comprender que Dios es nuestro Padre. Así que, cuando los discípulos pidieron al Señor Jesús que les enseñara a orar, dijo: "Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos." Y luego: "Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, o sea, Padre!" (Gálatas 4:6), que incluye un deleite filial, santo en Dios, como los hijos tienen deleite en sus padres cuando se dirigen con afecto a ellos. Y de nuevo, en Efesios 2:18, se nos dice para fortalecer la fe y consuelo de nuestros corazones: "Porque por medio de él los unos y los otros tenemos acceso por un mismo Espíritu al Padre." ¡Qué paz, qué seguridad, qué libertad da esto al alma: saber que nos acercamos a nuestro Padre! Segundo. El gozo en la oración es incrementado porque el corazón capta el alma y contempla a Dios en el trono de gracia: una vista o perspectiva, no por imaginación de la carne, sino por iluminación espiritual, porque es por fe que "vemos al Invisible" (Hebreos 11:27); la fe es "la evidencia de las cosas que no se ven" (Hebreos 11: l), hace evidente y presente su objeto propio a los ojos de los que creen. Esta visión de Dios en su "trono" tiene que conmover el alma. Por tanto se nos exhorta: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:16). Tercero. Del versículo anterior sacamos también que la libertad y el deleite en la oración son estimulados por ver que, Dios, por medio de Jesucristo, está dispuesto a dispensarnos gracia y misericordia a los pecadores suplicantes. No tenemos que vencer ninguna resistencia suya.
Dios está más dispuesto a dar que nosotros a recibir. Así se le presenta en Isaías 30:18: "Con todo esto, Jehová aguardará para otorgaros su gracia." Sí, Dios aguardará a que le busquemos; aguardará a que los fieles echen mano de su disposición para bendecir. Su oído está siempre atento al clamor del justo. Por tanto "acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe" (Hebreos 10:22); «sean presentadas vuestras peticiones delante de Dios, mediante oración y ruego con acción de gracias y la paz de Dios, que sobrepasa a todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:6, 7). Los Beneficios de la Lectura de la Biblia por A.W. Pink