La salvacion por medio de la iglesia?

La Salvación por Medio

de la Iglesia
El catolicismo romano enseña que la salvación se obtiene solamente por medio de la Iglesia Católica:



"El decreto sobre Ecumenismo del CONCILIO VATICANO II explicita: 'Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación'" (p. 239, #816).



La fuente oficial de la doctrina católica afirma categóricamente que la salvación no se obtiene sino por medio de la Iglesia Católica Romana. Posiblemente usted diga: "¡La Iglesia Católica ya no cree eso!" Sin embargo, la posición del Catecismo es inequívoca:



"... toda salvación viene de Cristo-Cabeza por la Iglesia que es su Cuerpo: El santo Sínodo... basado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación. Cristo, en efecto, es el único Mediador y camino de salvación que se nos hace presente en su Cuerpo, en la Iglesia... Por eso, no podrían salvarse los que, sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella" (p. 249, #846).



Si esas palabras aún no parecen claras, veamos otras citas:



"En la Iglesia es en donde está depositada 'la plenitud total de los medios de salvación'. Es en ella donde 'conseguimos la santidad por la gracia de Dios'" (p. 242, #824).



"En ella subsiste la plenitud del Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza, lo que implica que ella recibe de El 'la plenitud de los medios de salvación'" (p. 244, #830).



Dos hechos críticos resaltan cuando consultamos la Palabra de Dios acerca de este tema:



La Biblia jamás indica —ni siquiera remotamente— que la salvación se debe obtener por medio de una iglesia.

Literalmente cientos de versículos proclaman que la salvación es un don gratuito de Dios que está al alcance de todos, pero sólo por medio de Jesucristo:

"Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro".

Romanos 6:23



Ningún otro nombre (o grupo) puede ofrecer salvación, excepto Jesucristo:



"Y en ningún otro hay salvación (excepto en Jesucristo); porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".

Hechos 4:12



Cuando Cristo murió en la cruz, El pagó el precio completo por los pecados de la humanidad, e hizo posible que cualquiera pudiera ir directamente a El para obtener salvación. Jesús mismo lo dijo:



"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él".

Juan 3:36



Jesús también predicó:



"El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida".

Juan 5:24



Una y otra vez Jesucristo proclamó esta bendita verdad:



"El que cree en mí, tiene vida eterna".

Juan 6:47



(Lea también Juan 6:40; 3:16, 18, 36; 1:12).



En Juan 20:31 descubrimos por qué se escribieron los evangelios:



"Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre".

Juan 20:31



Jesucristo nunca requirió el uso de una iglesia para proveer salvación. Este don gratuito está al alcance de todo aquel que crea en El:



"De éste (Jesús) dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre".

Hechos 10:43



De acuerdo a la Biblia, la redención se encuentra en Cristo, no en una iglesia:



"Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús".

Romanos 3:24



Sólo Cristo puede ofrecer el regalo de la vida eterna, porque El voluntariamente derramó su sangre por nosotros:



"En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia".

Efesios 1:7



Nuevamente, el único requisito para obtener la salvación es fe en Jesucristo:



"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree".

Romanos 1:16



Muchos versículos bíblicos afirman lo mismo:



"Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo".

1 Tesalonicenses 5:9



Mientras Jesucristo estaba clavado en la cruz, nos mostró que la salvación es por medio de El, no por medio de la iglesia. El ladrón crucificado al lado de Jesús clamó:



"Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino".

Lucas 23:42



Cuando ese pecador que estaba a punto de morir exclamó esas palabras de fe, Jesús le respondió diciendo:



"Hoy estarás conmigo en el paraíso".

Lucas 23:43



La iglesia no salva... Cristo salva:



"Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él".

Juan 3:17



"Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira".

Romanos 5:9



Si la salvación fuera solamente por medio de la Iglesia Católica, ¿nos habría engañado Dios en su Palabra intencionalmente, sabiendo que nuestro destino eterno estaba en juego?



¿Habría declarado Pedro las siguientes palabras en las Sagradas Escrituras?



"Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos".

Hechos 15:11





Conclusión



La Palabra de Dios declara que la salvación se obtiene por medio de la fe en la sangre de Jesucristo que fue derramada por nosotros, mientras que el Catecismo afirma que la salvación se obtiene sólo por medio de la Iglesia Católica.



Usted debe decidir en cuál creerá —¿en la tradición de hombres o en la Palabra de Dios? Usted no puede decir que cree en "ambas", porque cada una dice que la otra está equivocada:



"Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él".

1 Juan 4:9



Recuerde, algún día usted estará delante de Dios y tendrá que explicarle el porqué de la decisión que tomó. ¿Está dispuesto a arriesgarse rechazando la Palabra de Dios para seguir las tradiciones de hombres?



"Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres".

Marcos 7:8